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Viaje con nosotros

El que quiera viajar acompañado para repartir gastos, allá él, pero siempre con su dinero

La fugaz aventura política de los dos parlamentarios andaluces de Ciudadanos y Unidas Podemos de Almería y Jaén, respectivamente, cortada súbitamente cuando se ha tenido noticia de los cobros indebidos efectuados sobre algunos paisanos digitales de la plataforma Blablacar, a cambio de incorporarlos como viajeros de pago en su traslados sufragados con dietas de la comunidad autónoma, nos alegra la memoria con aquellas canciones traviesas y ochenteras de la Orquesta Mondragón, e imaginamos a sus protagonistas cantando todos a coro, "Viaje con nosotros a cualquier lugar, viaje con nosotros si quiere gozar, y disfrute, de todo el pasar…".

Aunque la noticia no tenga demasiada relevancia y sus autores han hecho bien en dimitir nada más conocerse, no deja de sorprender esa conducta tan española (que me perdonen los refutadores de la leyenda negra) de aprovechar cualquier resquicio para arrimar el perol. No se sabe muy bien lo que produce más desasosiego: el hecho de dar ya por descontada por inevitable esta conducta reprobable de utilizar mal el dinero público por muy leve que aquella sea; comprobar que estas pequeñas triquiñuelas no son ya sólo patrimonio de los grandes partidos del sistema, a menudo denostados por causas mayores, sino que también afloran ahora en los de la llamada nueva política, esos que se decían llamados a la regeneración del sistema; o las débiles y sonrojantes excusas de alguno de los afectados, justificando la rapiña en la (al parecer) mejora para el medio ambiente que suponen estos viajes compartidos.

Noticias como esta perjudican además a tantos ciudadanos de bien (la inmensa mayoría) que sirven a la sociedad desde las instituciones, participando en la vida pública de acuerdo con su ideología a través de los partidos políticos, desarrollando muchos de ellos un trabajo serio y muchas veces estresante, muy poco reconocido por el público en general. Porque los políticos, como en cualquier sector de actividad, trabajan bastante más de lo que la gente cree, la mayoría de las veces de manera incomprendida, y cada vez más sujetos a un implacable marcaje por la sociedad. Y son precisamente ellos los que tienen que coger el toro por los cuernos para evitar situaciones que en verdad perjudican a quienes menos lo merecen. Y el que quiera viajar acompañado para repartir gastos, allá él, pero siempre con su dinero.

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