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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Tsunami

Con frecuencia la vida española se agita con una ola de corrupción que parece que se va a llevar todo por delante

Con frecuencia, la vida española se ve agitada por un tsunami de corrupción que parece que se lo va a llevar todo por delante y que va a dejar pequeña a la Italia de la Tangentópolis, que cambió para siempre la política de ese país. Ahora le toca el turno al PP de Madrid, donde unos cuantos presuntos chorizos habrían estado años haciendo y deshaciendo a su antojo para enriquecerse con el dinero público. No se producen estos terremotos si no hay una causa que los origine. Pero la ola actual recuerda otras muchas que se han vivido en los últimos años y que se fueron deshilachando en el olvido sin que en algunos casos los tribunales llegaran ni a juzgarlas. Desde Juan Guerra hasta el Canal de Isabel II, pasando por Filesa, los ERE, Gürtel o Pujol, siempre parecía que se estaba ante una trama delictiva capaz de cargarse gobiernos y partidos. Es como si cada caso batiera los récords del anterior. Se trata de un fenómeno muy de Madrid y de la prensa de Madrid: instrucciones judiciales espectaculares, con actuaciones policiales de película y como tal ofrecidas en los telediarios, decenas de imputados desfilando por los juzgados y alguna prisión preventiva de relumbrón. La cuestión es mantener la ola alta el tiempo que sea preciso.

En Andalucía hemos tenido buenas dosis de todo ello en la investigación de los ERE llevada a cabo por la juez Alaya y entusiásticamente jaleada desde la capital del Reino. Cuando por fin, si llegan, tengamos las primeras sentencias será el momento de valorar si no fue mucho más el ruido que las nueces y de qué sirvió hacer política en base a atestados policiales, autos judiciales y paseíllos por los juzgados.

En el caso del PP de Madrid, todo lo que se va conociendo estremece. Una auténtica conspiración para delinquir al mando del que había sido presidente de la Comunidad por decisión de Esperanza Aguirre. Alguien ha abierto la espita para que salga la basura y ésta mana con una fuerza espectacular. Tanta que sepulta todo lo que se haya hecho en la autonomía madrileña en los últimos años, tanto lo bueno, que algo habrá habido, como lo malo, que seguro que también hay. Como en Andalucía, la gestión del PSOE en la Junta está tocada por el escándalo de los ERE, por mucho que se haya hecho o dejado de hacer en beneficios de los andaluces.

Es lo que toca y cuanto ante se depuren responsabilidades, mucho mejor. Pero quizás se esté jugando con cosas muy serias -la seguridad jurídica, la fortaleza del sistema democrático…- que algún día podemos echar en falta.

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