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Cambio de sentido

Torpedo

La mentalidad de Serrano aún pervive entre quienes no asimilan la igualdad y la liberación de la mujer

No se sienta Francisco Serrano constreñido en su libertad de expresión -se lamenta de ello en Twitter- porque yo o cualquiera ejerzamos la nuestra, con contundencia y decoro, a propósito de sus declaraciones en las que critica la sentencia del Supremo a la Manada. Cada cual es dueño de sus palabras, debiera conocer de dónde le salen, a qué huelen y de qué dejan perdido el aire. Las del presidente de la ultraderecha en Andalucía son de traca, un "torpedo" (le tomo prestada la metáfora, la misma que encumbró el gran Chiquito) que nos ha dejado boquipláticas y preguntándonos: ¿qué entiende Serrano por heterosexualidad, si afirma que la condena a estos violadores es "un torpedo directo" contra la misma?, ¿en serio teme que se pueda ir a la cárcel por un gatillazo?, ¿y por qué llama impotente a quien ha tenido uno?, ¿de verdad piensa que la mejor forma de estar con una mujer sin que dé problemas es pagando para que satisfaga?, ¿en serio piensa que las sentencias se las dicta al Supremo la turba feminista supremacista, en un nuevo caso de conspiración judeo-masónica?, ¿todavía hay quien cree que quienes vivimos los feminismos somos histéricas y resentidas que abducimos a los hombres blandengues? No me extraña que se constriña. Le agradezco su sinceridad, que se retrate, que se suelte, que no tenga secretos para la ciudadanía ni para sus pactadores de gobierno. Las palabras de Serrano revelan una mentalidad que, aunque a ustedes y a mí nos parezca cavernaria y superada, aún pervive en quienes todavía no acaban de superar que las mujeres queramos ser iguales en derechos, autónomas, no sujetas a ideas prefijadas sobre nosotras, y podamos andar por la calle, el campo, el trabajo, la casa, la cama, el mundo y la noche con la misma libertad y respeto que un hombre.

Tras publicar -y después borrar- sus declaraciones, Serrano se puso los calzoncillos de juez para volver a intentar ponerle peros a una sentencia que sigue precedentes jurisprudenciales y "consolida la doctrina elaborada por el Tribunal Supremo sobre estos tipos penales", dicho sea por la Fiscalía y por la más alta instancia judicial. Después de este torpedo, pensar que Serrano administrara justicia y ahora influya en el destino de Andalucía no deja lugar a la tranquilidad. ¿A qué precio pagaremos las mujeres y la sociedad en general el acuerdo de gobierno autonómico? Ojalá quienes estrecharon sus manos con la de Serrano busquen ahora cómo limpiárselas. Pero sin lavárselas.

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