Les decía la semana pasada que los lastres de la economía española son la política, la banca y las energéticas. Parece que me leyó el muchacho que han puesto en el Ministerio de Consumo o como se diga, y salió diciendo que el abuso de las energéticas produce desajustes en la vida cotidiana y alteraciones del sueño, pero se refería a las bebidas energéticas: ese es el nivel de ignorancia del muchacho. Pensaba uno que se refería a las eléctricas, esas que decían que iban a poner firmes en campaña electoral, pero no, se trata de nuevo de husmear en las alcobas de la gente, u olerle el aliento para ver si beben bien, si comen bien, si piensan bien o votan bien. La ignorancia no es -exclusivamente- lectora, va mucho más allá: es esa burbuja en la que viven, que todos vemos y ellos hacen como que no, que les permite ignorar las emociones de los demás cuando no les interesa. No es que no las comprendan, es que las usan, malditos sociópatas.

El DSM IV dice que el diagnóstico de un psicópata debe cumplir estas características: "(1) Fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal […](2) Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer. (3) Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro. (4) Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas repetidas. (5) Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás. (6) Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas. (7) Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros".

¿Les suena? Pues son todas y cada una de las características sine qua non se asciende de las juventudes a las presidencias, a las secretarías generales y a todo lo que huela a poder en España. Y en sus partes catalana y vasca, ni les cuento. Todas las juventudes de los partidos tienen dentro el gen del Frente de Juventudes, incluso algunas -como las JSA de Susan(tidad)- transitan de la verticalidad del mahón a la vesania del pardo cuando se trata de hacer picadillo al compañero de partido. Esas organizaciones perversas han vomitado a los que hoy están en la cima de la montaña, y los que no -como Sánchez- han sido cooptados -a la voz de este muchacho no vale, pero nos sirve- por dirigentes de éstas. Es la cima de una enorme montaña de cadáveres políticos cuando llegan al poder, y una vez instalados ya da igual que no sean políticos los cadáveres, da igual si la montaña es de pobres, de gentes arrojadas al suicidio o a las fronteras, nada importa, nada afecta con tal de no caer por el precipicio. Para tirarse por el barranco, ya están los asesores del Ala Oeste de la Moncloaca.

Quiyo, Redondo, tírate ya.

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