EL DÍA DE CÓRDOBA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Teruel existe, ¿y Andalucía?

En este enjuague territorial, para nada progresista, llama la atención el silencio clamoroso andaluz

A medida que avanza el pomposamente llamado reloj de la democracia (valiente pamplina), más parece que va acercándose el acuerdo final de los independentistas de ERC y la tropa de arrimados al perol que vienen detrás para que aquellos apoyen el pacto de progreso (sic) que suscribieron a la carrera Sánchez e Iglesias para tapar sus malos resultados. Visto desde la mínima distancia para evitar la natural ofuscación, en realidad es lo que les conviene a todos sus protagonistas. Los socialistas y comunistas se reparten el poder en Madrid, a cambio de que Junqueras y compañía campen a sus anchas y con dinero fresco sin violentar, eso sí, demasiado la calle. Nunca los partidos nacionalistas tendrán a tiro un gobierno tan débil, de ahí que hasta la derecha más tradicional de Neguri trague con estos carros y carretas.

En este enjuague territorial e insolidario, bilateral y abiertamente anticonstitucional, para nada progresista, llama la atención el silencio clamoroso andaluz, la región más grande y que más parlamentarios aporta al Congreso, y que sin embargo parece nada tiene que decir en esta cuestión, pese a que posiblemente sea ella la más afectada por su desenlace. Esta posición, no sabemos si más debida a la irresponsabilidad, a la resignación, o simplemente a su desidia, contrasta con la actitud reivindicativa de la Comunidad en plena transición, cuando contra viento y marea transformó el sistema de estado compuesto previsto en la Constitución para los lamentos que aún hoy siguen repitiendo los catalanistas, incluso los más moderados, pasándolo del modelo asimétrico que se intuía del propio texto al igualador en competencias que finalmente se impuso, con las luces y las sombras que cada uno quiera ver.

Hoy este debate ni está presente en la sociedad andaluza ni se le espera, quizá por la sencilla razón de que ya no interesa a casi nadie. Durante los años, demasiados, de hegemonía del socialismo andaluz, éstos hicieron todo lo posible y más por confundir los términos hasta asociar la autonomía al socialismo, y ahora en el declive apenas si han asentido cabizbajos al pacto. Y tampoco la derecha gobernante parece muy interesada en alzar su voz, y eso de que ya hay noticias más que evidentes de la voluntad cierta de premiar los acuerdos con cuantiosas inversiones hacia el norte. Teruel, por lo visto, sí que existe. ¿Y Andalucía?

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios