EL DÍA DE CÓRDOBA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Stranger things

Juzguen ustedes mismos lo que han hecho estos cagabandurrias en, digamos, los últimos tres mil días

Es una serie de éxito entre la chavalería de hoy en día y entre los que lo fuimos en la década prodigiosa del 78 al 88. Con estética ochentera y siguiendo la estela de pelis míticas como Los Goonies, Gremlins, Tiburón o E.T., cuenta las peripecias de una pandilla adolescente -y de los adultos que la rodean- que se ven envueltos en extraños sucesos vinculados con ciertos experimentos hechos por entes poderosos, que abren un portal a otra dimensión, el Mundo del Revés, donde habitan los demogorgon y otros horrores que forman parte de el organismo colmena conocido como Monstruo Sombra o Azotamentes. Cosas Raras. El Mundo del Revés es un sitio chungo -del griego, topos, sitio y dys, chungo: distopía- y por ese portal abierto por los poderosos se cuelan en el mundo habitado por el común de los mortales unos bicharracos peligrosísimos que pueden destruir al pueblo de Hawkings y a toda la humanidad, si no es por nuestra heroica pandilla y por la Wynona Rider. Cosas mu raras. Como guinda del pastel, hay rusos en la costa a los que echarles la culpa cuando todo se vaya al garete.

Stranger things, como la vida misma. O como la política española. La democracia liberal, como todos ustedes saben, hunde sus raíces en la Ilustración y está cimentada en la razón y los principios lógicos que la rigen. Eso da lugar a un sistema político representativo, con poderes separados y limitados de los que emana un Estado de Derecho de iguales ante la ley. Esa es la teoría: la práctica siempre es más sucia y siempre salen algunos más iguales que otros. En la medida en que decrece la razón y se abrazan las pasiones en la búsqueda de fines políticos, se va abriendo el portal al mundo del revés. Cada vez que un político miente, retorciendo la lógica ante nuestros ojos y despreciando la evidencia y nuestra inteligencia, el portal se ensancha. Cada vez que apartan la vista del bien común y, en busca del propio beneficio, se arrojan cualquier cosa sin tabús -constitución, terrorismo, crímenes, sanidad, educación, pensiones, etc...- derribando puentes y convirtiendo al adversario en enemigo, aunque sea teatro y luego se entiendan entre ellos cuando no los vemos, están invitando al monstruo a cruzar el portal y colarse aquí, donde habitamos el común de los mortales. Juzguen ustedes lo que han hecho estos cagabandurrias en, digamos, los últimos tres mil días: parir la lamentable oferta de cinco niñatos que se nos presenta. Hoy toca reflexionar y lo único que se me ocurre es que no veo por ningún lado a la pandilla. Ni a la Wynona. De los rusos hablamos otro día.

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