Estamos como los galgos en la caja de salida antes del que el pistoletazo libere nuestra energía explosiva en forma de carrera. En mi caso más bien con cuerpo de mastín o de gorila, deseando el pinchazo que me permita retomar ese trotecillo cochinero que me caracteriza y siempre me ha llevado a todas partes. Hablando de gorilas, escuché el otro día con mucho interés lo de espalda plateada González en lo del medio paisano Motos. Dijo -como siempre- cosas interesantes, y omitió -como siempre- cosas aún más interesantes, ya saben: nunca gastes todo lo que tienes, nunca creas todo lo que veas, nunca digas todo lo que sabes. Me quedo con dos cosas que dijo: una sobre él, que procesa la información en forma de soluciones; y otra sobre la coyuntura económica, que es como un globo bajo una plancha, que cuando la quitas sale disparado hacia arriba. Ambas tienen sus omisiones, la primera omite para quién son las soluciones fruto de su proceso de la información, y la segunda no nos cuenta qué es lo que cuelga del globo, y ahí es donde está la chicha de lo que se nos viene.

Cada vez que los escucho hablar de sostenibilidad me echo mano a la cartera porque no tengo escopeta y el monte me queda lejos. Ya les tengo dicho que la transición energética hasta ahora está consistiendo en el transvase de nuestra manteca de un bolsillo al otro de los mismos notas de siempre, parte de la santísima trinidad del lastre económico español con epicentro en el pequeño Madriz: banca, política y energéticas. Todos los indicadores muestran la tendencia de crecimiento económico en España y los sectores que van a tirar de la economía y de sus lastres van a ser los de siempre en España: la construcción, el agroalimentario y el ocio y turismo. Políticos que no han producido nada en su vida, con la nariz arrugada, los llaman sectores de poco valor añadido, la banca que sólo produce deuda, se frota las manos a la vista de los nuevos intereses, y las energéticas se calzan el castoreño y están más al puyazo que a la lidia de la nueva situación.

Se hace necesaria una triple alianza de los tractores que permita generar un círculo virtuoso que suelte lastre y permita la bonanza llegue a la mayoría de los hogares y la clave está en la energía, que ya se puede apropiar sin generar peligros, al contrario que la banca o la política que son inevitables o imprescindibles, según se mire.

La sostenibilidad o es económica o es una patraña, y la economía se reduce al absurdo en entradas y salidas de energía, todo lo demás es cáscara o especulación. El objetivo de la eliminación de la factura energética en los sectores tractores es posible y los dos carriles del ahorro y el autoconsumo son la autovía de la competitividad. Ahorro mediante la construcción de edificios más eficientes y apropiación de la energía mediante la creación de redes distribuidas de prosumidores que corten la cadena del lastre energético español. Estos sectores tienen peso suficiente para abordar este primer reto: la pela es la pela. Sí se puede.

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