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Sacrificios ciudadanos

Que los ricos pidan sacrificios a los pobres en nombre de la salvación del planeta es una burla hiriente

En la Cumbre del Clima, Alejandro Sanz ha pedido a los líderes mundiales que no tengan miedo de "exigir sacrificios a la ciudadanía". También ha dicho que hará todo lo posible por reducir su "huella de carbono" en todas las actividades que realice. Bien, de acuerdo. Cualquier persona medianamente informada debería saber que la amenaza del cambio climático es muy seria. Ahora bien, ¿qué autoridad moral tiene Alejandro Sanz para exigir esos sacrificios? Que sepamos, Alejandro Sanz tiene un reactor privado, además de un yate -o varios- y un potente SUV -o varios-, aparte de que lo hemos visto montando en motos acuáticas y dedicándose a actividades que sin duda dejaban una nociva "huella de carbono". Pero ahora se nos descuelga con que hay que exigir sacrificios a la ciudadanía. Una ciudadanía -no lo olvidemos- en la que abundan las familias que viven con sueldos miserables o con pensiones de risa, y que ahora tendrán que pagar mucho más cara la electricidad y la gasolina -y otros muchos servicios- para evitar en lo posible el calentamiento global.

Repito que nadie puede tomarse a risa el cambio climático. Pero da bastante risa ese postureo de los famosos que viven en grandes mansiones y veranean en islas privadas y usan a menudo un jet privado para trasladarse de un lugar a otro del planeta, y que ahora nos vienen con que hay que apretar a los pobres diablos que a duras penas llegan a fin de mes. A Alejandro Sanz y a todos los famosos como él les importa un pimiento pagar un impuesto especial o doblar el presupuesto destinado a borrar los efectos de su "huella de carbono" (incluso, tal vez, eso les permitiría desgravar impuestos). Pero hay millones de personas a las que no les va a hacer ninguna gracia verse sometidas a muchos más sacrificios de los que ya tienen que soportar en su atribulada vida.

Si los que llevan la voz cantante en la lucha contra el cambio climático son los ricos como Alejandro Sanz o las grandes empresas energéticas, la reacción de la gente va a ser justo la contraria de la que se buscaba. Que los ricos pidan sacrificios a los pobres en nombre de la salvación del planeta es una burla demasiado hiriente como para tener que soportarla.

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