Lo que llevamos de año llevo pegándome los trozos y cuando parece que ya, va la cántara al suelo y vuelta a empezar; dejo al margen mi rotura y veamos en qué consiste la ruptura institucional que les vengo señalando. Hay semanas que -a la vista de la férrea disciplina que imponen a sus partidos- no sabe uno si es más leninista el Marqués de Galapagar o el Conde Emir de Pinar del Rey, lo que sí es evidente es que el Bello Pedro es un disjunto vacío -puro envoltorio relleno de ocurrencias marca Redondo-, el Máster de Génova por más barba que se deje no deja de ser un niñato infumable que no hay por donde cogerlo, al contrario que a Arrimadas, que es como lo de Schrödinger pero cuando abres la caja ni hay gato ni está acostao. Claro que hay anomalías democráticas en España, la primera que los poderes estén removidos, agitados y mezclados, lo que marca la diferencia entre un Dry Martini a lo James Bond y el Sol y Sombra de Mortadelo y Filemón.

La democracia es imperfecta por definición y su normalidad depende de unos pocos principios, valores y normas claras: separación de poderes, individuación y pluralidad política, legalidad; libertad, igualdad, fraternidad; una Constitución breve que defienda todo esto, pocas leyes buenas y reglamentos claros. En vez de eso, la papilla política española, donde los partidos eligen al legislativo y este al ejecutivo y al judicial, nos ha llevado al paroxismo extremo que estamos viviendo. En un librito delicioso que estoy leyendo sobre ovnis y perestroika se cita a Miguel Bas -corresponsal soviéticoespañol de Efe en la URSS entre el 88 y el 99-, que afirma que lo que rompió la Unión Soviética fue esta frase de Gorbachov: "todo lo que no está prohibido, está permitido". Pues aquí vamos al revés, asfixiando al libre albedrío, de tal forma que lo que no está prohibido está regulado; ignorantes supinas como Sor Piolet y Doña Carmen -que si no lo es, disimula muy bien- legislan desde el gobierno; el parlamento parece un aula de Cobra Kai y se lee a jueces por tuiter diciendo que el poder judicial son sus sentencias y no la mafia del CGPJ.

Para colmo, si miramos a la UE vemos que su alto representante, el mismo Josep Borrell, noi, que cuando era ministro de exteriores de España acudió como un perrito faldero a olerle el periné a Xi -olería a seda fresca, digo yo- como si fuera un adalid de la democracia y los derechos humanos, se planta en Moscú a ladrarle como un caniche al oso Lavrov, consiguiendo además de un repaso histórico, que al día siguiente la Zajárova alzara la patita y le marcara el territorio a Sor María Aránzazu, para vergüenza y oprobio de todos nosotros, supuestamente representados por estas gentes de las que les hablo. Todo esto en vez de ir a por las vacunas en masa, que ya dice el Lancet que son fetén. Entre tanto, ya han muerto dos de cada mil españoles, y vamos camino de que cada familia española -salvo esas que ustedes saben- tenga los suyos. Si mañana gana Vox en Cataluña habrá que echarse las manos a la cabeza. Mortal, o sea.

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