Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

A por una Rioja vasca

EL PSOE riojano quiere parar el 'sorpasso' de Podemos y da coba al electorado joven

Año 1992. Dos amigos fuimos a explorar en bicicleta de montaña la sierra navarra de Aralar, zona vascohablante. Compramos un mapa especializado en monte y sus caminos. Debajo de un País Vasco ampliado en color resaltado, y entre Francia y España, se podía leer Errioxa como denominación de un territorio coloreado con un degradado del de las 7 provincias vascas. El rubro Iparralde contenía tres provincias sitas en Francia. Cantabria y zonas de Burgos se teñían del mismo color, o sea, se consideraban vascas o territorios "hermanos" y de expansión nacionalista. Errioxa significa La Rioja. En La Rioja está San Millán de la Cogolla, donde se sitúa el nacimiento del castellano, residencia monástica de quien pasa por ser su primer poeta, Gonzalo de Berceo. Suele decirse que este monje estandarte del mester de clerecía hizo lírica con el "latín mal hablado por vascos", o sea, el castellano o lengua española. ¿Es el País Vasco parte de España o es directamente y en buena medida el origen ("el núcleo irradiador", por usar la creatividad tuitera de Errejón) de la propia España, junto con Castilla y Aragón? ¿Es, bien mirado, la Kosovo española? Permítanme evitarme los sudores fríos y no abundar en ello.

Ayer supimos que el PSOE riojano quiere reformar su Estatuto de Autonomía y considerar a la lengua vasca "acervo cultural" riojano, al mismo nivel que el español. Dos consideraciones al respecto. Primero, que es evidente que hay muchos jóvenes riojanos, burgaleses y cántabros que adoptan una estética capilar y de deportistas de cuidado desaliño y gore-tex típicamente vascos. El País Vasco les ofrece aún mejor empleo, sanidad, infraestructuras, calidad de vida que La Rioja: el Cupo y el intercambio de estampitas en Madrid es lo que tiene. Nuestro nacionalismo de ricos es contagioso. No lo olvidemos: el mercado nacional para la poco competitiva industria vasca y catalana era tres veces más importante antes de la entrada de España en el "mercado común" que ahora: la solidaridad fiscal con otras regiones más pobres ya molesta, ése es otro "núcleo irradiador" vestido de historicismo identitario y de victimismo. Y segundo: el PSOE en La Moncloa teme que Podemos -comprensivo con el independentismo y traumado con España- le dé el sorpasso por la izquierda; es un PSOE táctico y algo grouchiano ("éstos son mis principios, si no le gustan tengo otros"). Y quiere el nicho electoral de entre 18 y 50, sensible a la vasquidad de La Rioja. Este país tiene ahora poca izquierda que lo quiera. Prefiere guiñar el ojo a las patrias chicas que abominan de su parte española.

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