El hogar tiene la más bella de las etimologías, de etymos, verdadero y logos, palabra, viene del latín focus que significa fuego, brasero y -sinécdoque mediante- hogar, que es continente, pero sentimentalmente se asimila al contenido familia, que es, en fin, ese grupo que se reúne alrededor del fuego a saciar su hambre -del latín, fames-; ese corro que desde el tiempo original nos define como humanos. El origen de la humanidad está en un corro en torno al fuego; ahí nace la ingesta masiva de proteínas que permite el desarrollo de cerebros más grandes; ahí nace el lenguaje, el canto y el cuento como herramienta de memoria; el culto al fuego está en los orígenes de la cultura humana, también de la occidental, donde en cada casa en lugar central había siempre una llama viva, presencia sagrada, signo de pureza, vida, protección: en griego la palabra familia, epiestía, significa literalmente en torno al hogar.

Viene todo esto a cuento de mi particular retorno al hogar en el tiempo verdadero, un fuego perpetuo que enciendo en Requena para los míos durante el mes del divino César; pero abro paréntesis a la vista del funeral de Estado sin Iglesia, donde destaca un simbolismo que invoca todo esto que les cuento, y cuyo marcado carácter profano -de pro, delante o fuera y fanum templo- ha despertado la ira de los fanáticos servidores del templo, con la típica reacción de las ortodoxias ante lo que consideran una afrenta: en este caso determinados mensajes de odio contra la masonería superan con creces el rechazo de los fieles al paganismo, y cierro paréntesis con esto del paganismo que viene de pagus, bosque, que es donde ahora me encuentro y por donde vagaba hasta hace bien poco el tal Rambo aterrorizando a los paganos -galípanos les dicen aquí- de las aldeas de Requena, término que nos incluye a los habitantes de La Purísima, que estábamos seriamente preocupados por la presencia de tal indeseable, al punto de llegar a pensar en echar la herramienta, por si venía el lobo. Se quejan los paisanos de que además de estar varios meses acongojados con los huevos de corbata, el tal Rambo les da mala fama.

Yo sin embargo pienso como aquella que decía, que hablen de mí aunque sea mal, y aprovechando que gracias a ese tipejo Requena suena, les voy a contar que aquí la temperatura máxima diaria en verano es de 31 grados y 15 de mínima, con lo cual por las tardes rebequita, y por las noches, colcha: eso para ustedes, que me leen a cuarenta o más, ya es un valor. Tenemos aquí un gótico portentoso y un recinto amurallado con una de las tramas urbanas medievales más interesantes de España: Rakka'na destaca en época musulmana y afianza su cristiandad a través de una contundente gastronomía del cerdo y el vino absolutamente arzobispal. Los camareros son siesos, como de taberna cordobesa, para que se sientan ustedes como en casa. Vengan por aquí y cometan algún exceso. Se lo merecen.

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