Rafalete, la gloria de san agustín

Rebajas

YO sé que hay crisis, porque no paran de decirlo en todos los periódicos y en todas las televisiones, pero también es cierto, porque lo he visto con mis propios ojos, que si tú vas estos días a una tienda a comprar tienes que hacer una cola de una hora para pagar en la caja. Y que no lo digo de oídas, que el otro día me tocó sufrirlo.

Como ya les conté el otro día, este año me había propuesto encargarle una cosilla a los Reyes Magos para Soraya, pero después de lo que pasó el día 31 me quedé descolocado. No es que no apareciera en Nochevieja, es que hasta el día de Reyes, pero ya por la noche, no volví a saber nada de ella, que por lo visto es que una tía abuela, o algo así, se le había puesto mala y se había ido con ella al hospital. Ante esas cosas no vale decir nada, eso está claro, pero por lo menos podía haber llamado, digo yo, o decirle algo a su primo, pero nada de nada. Que yo ya creía que se había enfadado por algo que le había hecho sin darme cuenta o yo qué sé, que como yo soy tan despachado, pues eso. La cosa es que pasé unos días regularcillos, para qué nos vamos a engañar, que aunque no es mi novia, estas cosas me afectan, y más de lo que creía, que a mí esto no me había pasado en toda mi vida. Ahora ya he empezado a comprender muchas cosas de las que me hablaban mis amigos los casados, que tener pareja tiene sus cosas buenas, pero otras no lo son tanto. Aunque no creo que sea como me dicen ellos, que creo que son un pelín exagerados, porque entonces no podría entender que nadie se casara, me parece a mí.

Como les decía, a pesar de todo me fui a buscarle algo a Soraya a las rebajas, y lo que me encontré allí todavía no me lo puedo creer. Algunas tiendas parecían que habían sido atacadas o que había pasado una tormenta por allí, que la ropa estaba tirada por el suelo y la gente entraba y salía como si estuviera mal de la cabeza. Luego había otras que tenían una cola de dos horas por lo menos, que cosa más tremenda, que la gente cogía de todo a puños llenos, como si temieran que se fueran a acabar. También con esto de las rebajas me he dado cuenta de que hay mucho fresco, que te ponen ropa que tiene más años que la Piedra Escrita, que colocan unas camisas con un cuellos de los que se llevaban cuando yo era joven, que ya es decir. Donde parece que han llegado también las rebajas es a nuestro Córdoba, y a Emilio Vega lo han puesto en el escaparate de liquidaciones. Yo no sé si será la solución, que en esto del fútbol cualquiera sabe, pero por lo menos que nos llegue alguna ganga. Aunque como decía mi padre, nadie da un duro por pesetas.

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