El lema original fue adoptado por Carlos I como empresa de un programa moral y político encaminado a ir siempre más allá en virtud y logros como gobernante; también como lema de lo que los modernos llaman proyecto país, desafiando al NON PLUS ULTRA que puso Hércules en sus columnas advirtiendo que más allá no había nada. Un lema que aglutina a los mansos y centrifuga a los más audaces hacia límites inexplorados.

Un lema que mantiene su vigencia durante 410 años y que nombra al hidroavión Dorner Do J Ballena que realizó el primer vuelo entre España y América y que hoy yace en un museo de provincias en la Argentina. Plus Ultra es lo que debió pensar el periodista Emilio Herrero Mazorra cuando, ante el incumplimiento por parte de las autoridades de la dotación de un avión para que la prensa siguiera las primeras etapas, se compró un mono, tres estrellas de capitán y dos botellas de Rioja y se presentó de madrugada ante la guardia de la Base de Hidroaviones de Melilla y a la voz de "al Plus Ultra" se le cuadran y lo llevan al avión, donde se cuela. Una hazaña periodística dentro de una hazaña de la aviación, una matrioska española que culmina con el delicioso recuerdo de Don Emilio de su llegada a Palos: "Al llegar a Palos vino el alcalde de Huelva a recibirnos y al verme salir el primero me dio un abrazo y me dijo ¡Vivan los héroes! Le respondí: Los héroes vienen detrás. Soy un pasajero sin billete. Después me fui a un bar próximo a escribir la crónica para el periódico".

El lema ha retornado 505 años después cuando nos hemos enterado de que el gobierno de Pedro Sánchez le ha dado a la línea aérea Plus Ultra créditos del SEPI -que significa SE Pilla pasta y ya veremos quién la devuelve- por valor de cincuenta y tres millones de euros, lo que vendrían a ser, a efectos de empaquetado, ciento seis mil billetes de quinientos euros, que pesan ciento dieciséis kilos con seiscientos gramos, o veintiséis toneladas y media de farlopa en origen, que puestas en destino se convierten en quinientos treinta millones de euros, más que suficiente para que la cadena de suministro de fariña y de turulos de billetes moraos al pequeño Madriz no se interrumpa. Es lo que tiene una EGB en condiciones, que salíamos sabiendo leer y escribir, más las cuatro reglas y el sistema de medidas; con eso y un poco de imaginación se pueden lanzar hipótesis como esta.

Qué pena que no tengamos un Herrero Mazorra que se cuele en las bodegas del A340-600 a refutarla. Qué pena que ya nadie pague reporteros de esa clase, que puedan después irse a un bar próximo a escribir la crónica para el periódico. Qué pena de gobierno que sólo va más allá en la mentira, la patada en la puerta y el agarrapatarse al cargo a toda costa. Qué pena de país que ha pasado del Plus Ultra al Pus Ultra, que es al revés que el fairy ultra: una gota y lo infecta todo.

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