Vengo de que me pongan el tercer pico en lo de Castilla del Pino, donde un capitán de farmacia le daba a la chuta con agilidad y cortesía castrense, muy de agradecer en estos tiempos, tanto, que le he pedido permiso para inmortalizar el momento y, con su venia, he lanzado una ráfaga de instantáneas para la posteridad, que no ha sido muy postrera. Te dicen que te quedes por ahí unos minutos por si te da un jai, pero yo prefiero meterme en el buga -que pega el lorenzo de gusto estos días de rasca- a contestar imáiles y salta el wasap con la enésima carajotada enviada por algún querido amigo distribuidor de desinformación -esta vez es la cita en un medio de uno que fue jefe de prensa de Jesús Gil de un medio francés que se denomina Science Magazine, igual que el órgano de expresión de la American Association for the Advancement of Science, creando la apariencia de que una basura tóxica es algo científico, generando confusión en quienes no son capaces de discernir y alimentando el sesgo de confirmación de quiénes sí serían capaces pero no quieren- a la que sólo se puede responder con cariño, enviando la foto del militar metiéndome el pico, y no entrar a mayores disquisiciones.

Para mí la fatiga pandémica es esto: estar constantemente evitando discutir por el tema con gente con la que compartes afectos y/o proyectos, porque aquí hay dos pandemias, la del virus y la del tema y me temo que el tema va a ser más persistente que el virus, y el tema es que se acabará el virus y el tema como tema, pero el canal de distribución de agitación y propaganda será de inmediato relleno con nueva bazofia informativa que será derramada por vosotros para engordar a los malvados por los siglos de los siglos.

Iba terminar la columna contándoles que esta mañana en la cola del pico ellas eran abrumadora mayoría, todas señoras mayores, todas más jóvenes que yo y ninguna se quería poner Moderna, que es el corte que estaban dispensando. Yo me he puesto Moderna sin rechistar y me he najao de allí bailando, la coctelera agitando, llena de soda y vermú, pero está el panorama internacional como para borrar esta columna y volver a preguntar ¿Qué harías tú, en un ataque preventivo de la URSS?

La semana que viene hablaremos de rusos, americanos del correo que va y viene y de cómo el gringo trata de cohesionar un país en torno a su figura liberando las tensiones fuera, como el oso, ídem eadem ídem, y de cómo Europa ha sublimado su esencia como utopía -no lugar- y se ha quedado de nuevo sin terreno y al borde del abismo. O igual hablamos de Siberia, que no está en Rusia sino en la esquina de Alfonso XIII y María Cristina. Al galope, oigan.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios