A mí me pilla la pandemia esta con 16 años y no me encierra ni la Gestapo, oigan. Y donde digo a mí, digo al Mufas, al Makoki, al Pellejo, al Vigo, al Negro, al Preston, a los Danis y a todos los demás menos al Toribio y al Juane, que esos dos con 50 castañas de grey estoy seguro de que han deambulado libremente todos estos meses. Escucha uno las tertulias de refilón y observa a gente más joven que parece que ha nacido con las canas puestas, señalar con el dedito a toda una chavalarería que durante más de un año tragando, no se le ha cortado la digestión y sigue p'adelante con un tesón y una responsabilidad verdaderamente admirables, por lo menos en la parte que me toca.

Los bandarras que les cito nos hubiéramos pasado la pandemia entre carreras, paseos en furgón y -algunos- visitas a arzobispales internados con nulo resultado reformatorio. No veo yo el problema de esta churumbelería tanto en su indisciplina como en la falta de estímulos en forma de exigencia o de no. El todohechismo, el melontajaenlamanismo, el porqueyolovalguismo, ese "tú eres único y especial" que deviene en niñoburbujismo, mezclado con el proceso de segmentación del mercado del voto, que tiende a la reducción al uno de las minorías, hace que cada vez sea más complicado vivir en sociedad porque el concepto de bien común ha sido desterrado de nuestro horizonte mental, por más que sea lo que nos está salvando el bullarengue en toda esta movida, troncos.

Me pasó Raquel un tuitazo que decía que como en lo del brote de Mallorca no había profesores para comer brownies los padres le iban a echar la culpa al gobierno. LOL. Así ha sido y su señoría ha liberado a 180 Willys y le ha tirado de las orejas al Gobierno Balear, lo que ha producido en dicho poder ejecutivo una abundante transpiración en femenino singular.

Y es que José Luis Torrente tenía razón: la culpa es de los padres […]. Esos Papas & The Mamas que imploran que se le eche una mano al chiquillo, probesito, que si no verá usté que verano más malo pasemos; o esos que en vez de implorar exigen una explicación, haber, con hache y con be, que ha podido pasar con mi niña que lo tiene todo "echo" en el cuaderno; o aquella que sin dar señales de vida en todo el curso y escribe un domingo a horas intempestivas pidiendo una reunión para mañana, que es la evaluación a las nueve de la mañana. En cuanto escucho el término evaluación me suena en la cabeza un pasodoble, pasamanerías, y observo desde lejos la presión que se ejerce sobre los que pretenden mantener suspensos más que justificados, pero cercanos al cinco. Bueno, cercanos hace tres lustros, porque hoy, entre que no se pueden poner ceros para que no se traumaticen y que por el hecho de estar sentados en clase sin liarla y sin cagarse encima ya les dan un par de puntos, a poco que hagan la o con un canuto o digan yes verigüel, les pasan la mano por el lomo y patapúm p'arriba.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios