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El concejal de Hábitat urbano de Sevilla ha plantado cara a una de las plagas modernas de las grandes ciudades; la invasión de veladores de los bares en espacios públicos. Un problema que padece el resto de capitales de Andalucía. La saturación es la misma, pero los demás munícipes tienen menos valor que su colega de Sevilla. Aduce este concejal de Urbanismo y Cultura algo de Perogrullo: que los peatones tienen preferencia. Sencillo. En una de las calles en las que quiere reducir la ocupación de la vía pública, San Fernando, entre tranvía, carriles bici, selva de mesas o sillas y circulación de camareros no queda sitio para el peatón.

La patronal del sector defiende el statu quo ganado en los despachos. Esgrime el plan general de ordenación urbana, la inseguridad jurídica que generaría un cambio, el empleo que se perdería y la reducción de sus beneficios. También se habla del atractivo que estos establecimientos tienen para los turistas. Cierto, hasta que por la masificación dejen de venir. Estamos convirtiendo los centros de nuestras ciudades en parques temáticos. Es una deriva generalizada. Aceras privatizadas, centros comerciales y multicines todos igualitos, museos como reclamo para turistas, franquicias de multinacionales estandarizadas que sustituyen al comercio tradicional...

Hay que elogiar que en Sevilla se atrevan a acabar con el abuso de la ocupación de aceras, plazas o calles peatonales, en defensa del ciudadano local. Y también del turista del futuro. Porque es la identidad de las ciudades lo que más seduce al turismo. Un fenómeno que genera gastos, polución, suciedad, ruido, atascos, que soporta el común de los ciudadanos para beneficio de unos pocos.

Estamos en la era de la movilización social. Hay precedentes. En Málaga hace 19 años decenas de organizaciones convocaron a la sociedad civil para reclamar el museo que ha abierto esta semana. Antes lo habían hecho para impulsar su parque tecnológico y previamente para exigir una universidad. Hace unos días en un acto de la Fundación La Aduana Museo de Málaga, su presidente el pintor Eugenio Chicano celebraba la inauguración con la advertencia de que estamos ante un museo para el disfrute y estímulo del público local, malagueño, andaluz, aunque será estupendo que vayan turistas para ver a los pintores locales de los últimos dos siglos o contemplar los restos arqueológicos de su historia: "necesitamos lugares que sirvan de referente".

En la misma mesa redonda el catedrático de Historia del Arte Eugenio Carmona recordaba que el viajero extranjero busca autenticidad, originalidad. Y también confort. Sobre esto, puso un ejemplo que se puede vincular al de Sevilla: cuando Matteo Renzi fue alcalde de Florencia, acotó y redujo los veladores en las calles. Con éxito. Florencia -dijo- ingresa más por la industria vinculada al diseño que por turismo. Las ciudades valen mucho más que los parques temáticos.

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