Quedan algo más de tres meses para que mi Huanma lleve tres años en San Telmo y a esta Andalucía no la conoce ni la madre que la parió, o sí, o quién sabe. El gobierno del cambio de Moreno Bonilla. Por el cambio, de espalda plateada González. El concepto cambio es uno de los fetiches electorales más potentes. Obama, que es un mago, se sacó de la chistera el Change we can believe in, podemos creer en el cambio, del que deriva como respuesta natural el lema vencedor Yes we can, sí podemos, haciendo un combo maravilloso que hizo creer, o volver a creer en la política -la pasión y la falta de cautela, siempre de la mano- a millones de personas por toda la faz de la tierra. El lema cruzó el charco y fue sembrado en la Puerta del Sol por un grupito de bienpagaos tecnócratas leninistas de la Complutense, que fagocitó lo del 15M e impulsó a los del politburó desde Vallekas y aledaños a las más mullidas moquetas del pequeño Madrid, demostrando una vez más la profunda capacidad de progreso y transformación del leninismo. De transformación y progreso de sus dirigentes.

Madrid, puerto de todas las Españas, foco atractor de todas las atenciones, al punto que empezaba yo escribiendo sobre Andalucía y me llevan las teclas hacia el centro, como el que no quiere la cosa, cuando aquí el tema es el cambio, pero ¿qué cambio? Si uno atiende los decretos de estructura del gobierno andaluz, a las agencias varias, y a los nombramientos nivel 30 verá que el gato es pardo y es de día. Si uno atiende al andalucismo podrá observar que el fracaso histórico del mismo se debía a que no había nada más andalucista que el PSOA, y el PAPA que tonto no es, y además manda, le ha cogido el tranquillo y va por la misma senda, de nuevo efecto Lampedusa. Hay un cambio entre Zarrías y Bendodo, pero es sólo la facha, los resortes que pulsan son los mismos y con las mismas caras o familiares, no ha anochecido y el gato, pardo. En las organizaciones nada cambia, o sí, o quién sabe: mientras en Madrid el PSOE gobierna y atrae ciertos talentos como Crespín o habilidades Mayoral, lo del Parlamento andaluz sigue con la centrifugadora a tope y cada día se parece más a lo de Jabba el Hutt, una cosa oscura y peligruda. En el PP pasa al contrario, gobiernan aquí con solvencia y derriban de tacón aquello anaranjado que iba a regenerar no se qué, y en Madrid, los chiquilicuatres de Génova. Cambiemos todo para que todo permanezca igual.

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