Mensaje en la botella

El PP tiene que ponerse las pilas

YA tenemos Gobierno. Por fin. Se desbloqueó la elección del presidente en el Congreso y, pese a las prisas, Rajoy ha tardado cinco días en informar sobre quiénes son los nuevos ministros de su gabinete. Sorpresas, las justas. Las quinielas, casi ninguna acertó. Lo normal cuando de trata del gallego. Lo que sí estaba meridianamente claro es que no habría ningún miembro del Ejecutivo cordobés. Cierto es que el origen en estos casos es lo de menos, pero eso no quita para que cada territorio tenga sus expectativas cuando hay anuncios de este calado. En unos días irán llegando nuevos nombramientos de altos cargos e intermedios en cada ministerio y habrá que ver cómo queda nuestra provincia en ese reparto.

En cualquier caso, ya no hay excusas para ponerse a trabajar, sobre todo en el caso de las señoras y señores diputados, ya que se presenta una legislatura muy distinta a las anteriores, en la que todo el mundo coincide que tendrá que haber mucho acuerdo. Hasta Rajoy le ha pedido diálogo a sus ministros, algo casi inimaginable hace apenas un año. Y cuando un servidor dice que llega el momento de fajarse, me refiero de manera muy especial a quienes desde las siglas del PP nos representan en el Congreso y en el Senado. Han repetido por activa y por pasiva en este tiempo de impás que son la fuerza más votada y que les tocaba gobernar a ellos. Pues bien, además de eso les tocará esforzarse un poco más que el resto.

La razón no es otra que Córdoba ha estado en un discreto segundo plano durante el Gobierno de Mariano Rajoy, prácticamente inédita en materia de inversiones y sólo hemos salido en los papeles para constatar que estamos los últimos en los presupuestos del Estado. Es por eso que el papel de los diputados cordobeses del PP en esta legislatura debería de ser mucho más activo, porque esta tierra no puede, ni debe, seguir en el furgón de cola. Los populares cuentan en la Cámara baja con dos cordobeses que son rostros más o menos conocidos en el partido: José Antonio Nieto y Rafael Merino. Ambos han sido alcaldes de la ciudad en distintas etapas e incluso Merino se ha erigido en una figura visible del grupo parlamentaria desde 2011, mientras que Nieto es presidente provincial del PP y regidor de la capital hasta junio de 2015. Ellos tienen la responsabilidad de intentar darle la vuelta a la escasa sensibilidad que el Ejecutivo de Rajoy ha tenido con Córdoba, de hacer ver que las demandas de esta tierra no son caprichosas y que son ya demasiados años de olvidos si se incluyen los dos últimos de la etapa de Zapatero en la Moncloa. A ellos les toca trabajar más que al resto.

Su primer test lo tendrán en apenas unos días, cuando empiecen a negociarse los Presupuestos Generales del Estados para 2017. Será una magnífica ocasión para demostrar si de verdad las cosas van a empezar a cambiar respecto a la provincia o si seguimos en el ostracismo hasta no se sabe cuándo. Ellos conocen perfectamente las necesidades del territorio. Lo dicho, en el PP tendrán que ponerse las pilas. No hay vuelta atrás.

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