La vida vista

Félix Ruiz / Cardador /

Neoidioma

EL socialismo andaluz prosigue en su cabalgada progresista de cartón piedra y de mentirijilla, tan dermoestética, tan publicitaria, tan baldía. El último paso al respecto se centra en el plan de igualdad idiomática que pretenden imponer en las aulas y que consiste, entre otras cosas, en la eliminación del genérico -niños, alumnos- al entender que esta norma lingüística es resabio de machismo frente al que ellos, adalides tal cual son, tienen que luchar aunque se metan en terrenos que ni siquiera les competen. La norma junteña va de hecho contra la propia gramática, contra lo que dispone la Real Academia de la Lengua. La RAE avisa en su web de que "este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico" y añade que "la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extra lingüísticas", lo que les lleva a decir también que "deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos". Seguro que los políticos que han tomado esta decisión conocían la disposición de la RAE, pero tan alta es su arrogancia que, inútiles demostrados en otras cosas, sí que se ven fuertes para constituir el idioma e incluso para insultar a quienes no estamos de acuerdo con su decisión. Porque así, como insulto, cabe entender las declaraciones de la simpar consejera de Educación, Adelaida de la Calle, que ayer nos despachó a todos los que consideramos esta medida un despropósito (incluida la RAE) como una panda de retrógrados que todavía tenemos a la mujer atada al fogón y a la tabla de planchar. "Los que critican el plan del lenguaje no sexista son los que hablan de forma más machista", dijo, tajante, la exrectora universitaria y hoy política. O sea, que o conmigo o machista. Conmigo o fascista. Conmigo u orangután. La dictadura de la estupidez que avanza, ya se ve, sin demasiada resistencia y lo peor de todo es que siempre son los niños el banco de pruebas. Pobres andalucitos del mañana, sin trabajo, evidente, y también sin genéricos lingüísticos.

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