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Cambio de sentido

Mujeres contra 'La Mujer'

En vísperas del 8-M, hasta la ultraderecha arrima su ascua al caladero de votos femenino

Qué esfuerzo, intentar contar qué son los feminismos y su aportación a la libertad y la buena vida de cada cual y de la sociedad en su conjunto. Qué esfuerzo estéril si al otro lado de mis palabras hay un muelle que salta y grazna "¡feminazi!", unas anteojeras, una máquina de ridiculizar, un desconocimiento -enciclopédico y elegido- del pensamiento crítico feminista, un miedo atávico a ser abducido por ideas que cuestionan estructuras o a ser convertido por ensalmo en el Abominable Hombre Blandengue. Qué esfuerzo, alcanzar de facto la igualdad si nosotras partimos (económica, social, históricamente) ancladas con grilletes y desde mucho más atrás. Qué incordio tener que llevar en el bolso el destornillador de aflojar falacias tipo "ni machista ni feminista, por la igualdad", o mentiras como que el feminismo criminaliza al hombre y sostiene que todos son unos maltratadores. Qué inútil esperar de quienes reaccionan ante los feminismos (o, en su defecto, pretenden hacer de los mismos una marca blanca), escuchen lo que decimos, lo sopesen, lo refuten con respeto. Qué esfuerzo. Ante este estado de cosas, lo mejor es que el verbo se haga carne: vivir a propósito, tomar conciencia y encarnarla en la calle, la casa, la cama y el trabajo. Nadie dijo que fuera fácil.

En estos días, vísperas del 8-M, los partidos han comenzado la precampaña arrimando sus respectivas ascuas al caladero de votos femenino. Hasta nuestra ultraderecha -¡arrea!- respalda una manifestación contra lo que llaman a lo loco "feminismo supremacista de género". Echo un vistazo a la plataforma que lo organiza. Denuncian la "apropiación indebida del concepto de mujer" y exponen el suyo: "Soy madre, dedico a mi familia la mayor parte de mi tiempo y de mi vida, eso me hace crecer y desarrollarme como persona y realizarme como mujer."; "Mima el romanticismo en tu matrimonio. Ponte guapa"; "Ama sin medida, sin miedo, sin esperar nada a cambio". Ante tales instrucciones, se aviva en mí un aforismo de la genial Erika Martínez: "Somos mujeres contra la Mujer". La liberación de la Mujer -insistía Isabel Escudero- empieza por liberarnos las mujeres de La Mujer, de los modelos de ayer y hoy. Somos mujeres, muchas y diversas, las que no nos adscribimos a un modelo de mujer, menos aún a los creados por hombres que, sin conocernos realmente, nos idealizaron y demonizaron interesadamente. Aquí estamos: mujeres concretas y ciertas, distintas y juntas, de carne y sueño. Nos vemos el 8-M en las calles.

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