Así se dice monopolio en catalán: monopoli, que viene del griego monos, solo, único, aislado, y polein, vender. Sólo vende uno. Hay que ver lo que les gusta un monopoli a los bebedores de cava de Pedralbes y a la recua de charnegos y descendientes que les sirven ora como mano de obra barata y desechable, ora como peones flamígeros de la revolución de las sonrisas o como se diga. No vamos aquí a hablar del monopolio textil catalán, ya lo hace Stendhal en 1839 cuando afirma: "Quieren que cada español que necesite algodón pague cuatro francos la vara, en vez de pagar un franco la vara por paños ingleses"; tampoco vamos a decir nada del monopolio que los Biada, Xifré, Torrents, Ribalta, Mas, Sallés, Nonell, Espriu, Bosch, Vidal-Quadras, Arrufat, Benet, Güell, etc -el brut nature de los bebedores de cava- ejercieron férreamente en el comercio esclavista, sección negrera.

No diremos que abolida la esclavitud en España en 1837, estos señores fueron a hacerle pucheritos -y quién sabe si algo más bajo el refajo- a Isabel II y a ofrecerle un cachito de la ganancia -que habiendo grasa se evita el roce y rueda el engranaje- a cambio de eximir del cumplimiento de la norma a los territorios de Cuba y Puerto Rico. No vamos a decir nada de eso, no vaya a ser que a alguno le dé por pensar que el supremacismo que muestran estas gentes y quiénes les sirven tiene un origen claro en la trata de seres humanos, o que entre la burguesía catalana y los Borbones hay una especie de simbiosis, que como todos ustedes saben, es ese tipo de relación que se da entre dos especies que salen beneficiadas.

Y quién dice los Borbones dice el Jefe del Estado que toque, que hay que ver esa Diagonal en 1970 abarrotá con la servidumbre de els senyorets, en forma de obreros de la SEAT y afines, aclamando al dictador vestidito de primera comunión mientras ellos -els senyorets, hay que decirlo más- esperaban en disciplinada formación el saludo y la foto de rigor.

Como aquí somos muy del undécimo varal y del gato trípode, de lo que vamos a hablar es de otro monopoli: el de el uso legítimo de la violencia cuyo instrumento codicia Pere Aragonés i García, nieto a la sazón de uno de los que hacía cola en los besahuevos de Franco, dueño del mayor hotel de España en 1963, y demostración palmaria de cómo funciona esto que les cuento, aunque luego nos dirán que era un hombre hecho a sí mismo, un home fet a si mateix, a self made man. A veces la violencia es justa y necesaria y lo más civilizado es que una sola entidad ejerza el derecho legítimo de su uso en un territorio; es ésta, de hecho, una de las características que definen el Estado y allí dónde no hay control de este monopolio por parte del Estado, hablamos de estado fallido o estado no funcional. Para que además este monopolio sea apotropaico del común y democrático tiene que haber legitimación y calidad en sus instrumentos, algo que hoy por hoy Cataluña no puede ofrecer.

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