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Crónica Personal

Moción de censura

Queda un cierto tufo de duda ante la acumulación de coincidencias. ¿Es todo como se hace creer que es?

Podemos quiere convertir en presidente del Gobierno a Pablo Iglesias por la vía rápida aprovechando el deterioro que sufre el PP ante los casos de corrupción y la crisis interna que vive el PSOE, al que ha pedido que se sume a la moción de censura. Sin éxito de momento. La prueba de que el PSOE está dividido, por no decir roto, se ha vuelto a visualizar cuando Pedro Sánchez, que aspira a convertirse en presidente con el respaldo de Iglesias -ingenuidad que le ha costado estar donde está- ya ha declarado que Rajoy debe dimitir.

Pablo Iglesias ha actuado inteligentemente aprovechando las dos circunstancias mencionadas, la situación de debilidad de PP y PSOE, que podrían facilitarle el objetivo que persigue y que es difícil que consiga a través de unas generales, que necesitaría ganar por una mayoría sólida. Pero al pedir apoyo para la moción tanto al PSOE como a C's, intenta que, de rechazarla, pueda atacar a los dos partidos como amparadores de la corrupción. Una estrategia muy vista en la política española: si no te sumas a una iniciativa, significa que apoyas a aquellos contra los que se presenta. Como Iglesias es nuevo en estas lides debe creer que es la primera vez que un dirigente intenta desacreditar a otros con operaciones tan simplistas como esta.

¿Merece Rajoy una moción de censura? Probablemente, aunque no sea más que por ser presidente de un PP al que hoy le estalla la corrupción por los cuatro costados y está provocando indignación generalizada en la sociedad española. Pero, independientemente de que han fallado los mecanismos de vigilancia al que está obligado un dirigente político y de que resultan ser corruptos un número destacado de personas que les son muy cercanas, es incuestionable que ha sido el presidente del Gobierno que más medidas ha tomado para atajar la corrupción, implacable con los implicados en procedimientos judiciales y que la mayoría de los casos que hoy aparecen pertenecen a tiempos en los que Rajoy no era presidente del Gobierno ni del partido.

Y luego queda un cierto tufo de duda ante la acumulación de coincidencias: casos con muchos años de investigación se resuelven casualmente en la misma semana, el Tramabús podemita se pone en marcha horas antes de que se inicie la cadena de escándalos, se considera prueba incriminatoria un sms intrascendente, se envía a prisión provisional a dirigentes del PP al mismo tiempo que a Jordi Pujol hijo, se produce un aluvión de filtraciones… y se remata todo con la propuesta de una moción de censura.

¿Es todo como se hace creer que es…?

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