En el tejado

F.J. Cantador

fcantador@eldiadecordoba.com

A Lourdes

Venía yo camino de este tejado -desde el que analizo cada jueves el a veces sueño o las muchas veces pesadilla que es esto que llaman vida- preguntándole a las musas sobre qué escribir, pero las musas, como el desodorante en verano, hace ya días que me han abandonado. Insistía e insistía cuando casi sufro el atropello en plena acera de uno de esos especímenes en vías de reproducción que ponen cada día tu pellejo y mi pellejo en riesgo por las calles de Córdoba, los fitipaldis del patinete eléctrico, parientes de ese otro espécimen que gusta también de transitar en bicicleta a velocidades prohibitivas por las aceras, caiga quien caiga, y que por supuesto no son ellos los que caen. ¿Y sí escribo sobre ellos?, me pregunté, cuando volvió a aparecer mi musa más perezosa para disuadirme de que lo hiciera.

Pasé entonces camino del tejado por la puerta del Ayuntamiento, cuando la musa ya se había esfumado, y mi mente barajó sin éxito la opción de escribir sobre aquellos que te tratan de una u otra forma según estén en la oposición o en el gobierno -donde ya creen que juegan en otro nivel distinto al tuyo, en una Superliga Europea en la que tú serías, con todos mis respetos para el equipo blanquiverde, el Córdoba Club de Fútbol- o de aquellos otros, que haberlos haylos, abrazadores de aquel modus vivendi medrador o del superviviente político predicado por aquel personaje de Groucho Marx que rezaba aquello de "tengo unos principios, pero si no le gustan también tengo otros". Enseguida volvió a aparecer de nuevo mi musa de la pereza para convencerme de que tampoco me apetecía escribir de nuestros políticos favoritos.

Cuando empecé a subirme al tejado ya dispuesto a aporrear las teclas del ordenador y preguntándome en voz alta que de qué iba a escribir mi columna de los jueves, mi compañera Lourdes Chaparro ejerció casi sin proponérselo de musa: "¿Por qué no me dedicas tu columna a mí?", me preguntó. De repente, el resto de musas me atropellaron a ideas con más fuerza de la que me hubiera atropellado el del patinete eléctrico tras presentarse con esas ideas enredadas como si vinieran de un Pleno del Ayuntamiento o de una despedida de soltera regada con las cervezas que les gusta tomar conmigo más en cuando que de vez. Y recordé la primera vez que vi a mi compañera Lourdes, fue hace unos 16 años cuando coincidimos en una rueda de prensa, no me acuerdo sobre qué, en la Delegación de Salud de la Junta. Ella trabajaba para la agencia Efe y yo para El Día de Córdoba. Meses después, se incorporó a este periódico esta periodista que domina como nadie la información y el idioma de la UCO y que como todos, a la hora de escribir tiene su truco, aunque no le guste demasiado echarle a las comidas tomate Fruco y a veces le entren las prisas que volando tiene el abejaruco cuando mira el peluco y al ver la hora le da poco menos que un jamacuco... Compañera, un besuco de este periodista caduco.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios