¿Liberqué, Igualiquién, Fraternicuándo?

El título de hoy es un micropoema del 2011 en spray acrílico sobre pared madrileña del poeta Alberto Basterrechea, alias neorrabioso. Da que pensar. ¿Qué está pasando? Llámenlo intoxicación informativa, fake news, posverdad… ¿Los hechos construyen el relato o el relato construye los hechos? Cuando de un mismo hecho salen relatos diametralmente opuestos es evidente que no es la lógica la que rige el itinerario entre los hechos y todos los relatos que se nos presentan; y es dudoso que la dirección de ese camino vaya de los hechos al relato y no al revés. A quien se le ocurre expresar que tal o cual medio lo que está produciendo es una suerte de albóndiga con materias de origen desconocido, en la que no es posible sin esfuerzo discernir entre información, opinión y propaganda, el manijero de turno le va aplicar el rodillo de la rotativa, o le va a echar la jauría de bots/trolls acusándolo de ir en contra de la sacrosanta libertad de expresión.

Desde luego que es una libertad fundamental, pero ¿para qué la queremos sin libertad de pensamiento? La libertad de pensamiento es la piedra fundamental -a Tomás Moro le costó la cabeza dejarnos esa semilla en 1535- del sistema de libertades de Occidente. La clave de bóveda que sostiene el edificio que nos cobija es la duda. Pienso luego existo, y dudo para ser libre. El que duda es mucho más tolerante que el fanático de ideas fijas; replantea el propio pensamiento mediante el diálogo; reconoce al discrepante, o al adversario, o incluso al enemigo, como un semejante: como un igual en su condición humana. Y esa condición recíprocamente reconocida es lo que nos hermana. Piensen que en los pueblos primitivos la palabra hombre se utilizaba para definir exclusivamente a los miembros del propio pueblo. No reconocer como hombres a los que no son del propio grupo es una ventaja para poder matar, esclavizar e incluso devorar a los extranjeros, los extraños, los que están fuera.

Sólo son hombres los que pertenecen al grupo y sólo los hombres pueden ser libres. Al universalizar el concepto de humanidad Occidente -lean a los dominicos españoles Bartolomé de las Casas y Francisco de Vitoria- se desvincula del concepto de banda, de horda, de tribu. ¿Definitivamente? En absoluto. Cada vez que nos cuelan una fake y la difundimos en el grupito de wasap de los nuestros, cada vez que nos creemos en posesión de la verdad, cada vez que pensamos que ser libre es no depender de los demás, damos un pasito más hacia el canibalismo.

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