Les escribo para Córdoba desde Jerez, que es donde está la frontera entre el cielo y el paraíso y quiero hablarles de un amigo de Chiclana que tiene más grandes premios que Valentino Rossi. Cuando quedas con él su inteligencia llega un cuarto de hora antes, y eso que el tipo se desplaza en un buga eléctrico que se pone de cero a cien en 2,3 segundos. Es físico teórico, doctor en cuántica, joven abuelo, empresario de altos vuelos, gran conversador, escritor, activista planetarista y una de las mejores cabezas que tenemos en España. Nos conocimos en Madrid 2018 en la cumbre de economía circular presidida por Obama; entonces Jesús compartía escenario con el 44° presidente DE USA, y ayer yo tuve el privilegio de compartir escenario con él, en una conferencia conjunta sobre sostenibilidad para el sector de la construcción en Cádiz.

El Dr. Linares siempre toma distancia de los problemas a la hora de analizarlos, es un racionalista lógico puro que disecciona la realidad de lo micro a lo macro y que allí donde no hay fenomenología observable, es capaz de tirar de ecuaciones para predecir con precisión. Empezó ayer nuestro show informando de que gracias al hombre-meteorito estamos viviendo una ola de extinción masiva que supera en mil veces la velocidad natural de la evolución de las especies: cada día se extinguen 150 especies en el planeta.

La zoonosis que ha producido esta pandemia tiene como causa probable la falta de barreras biológicas naturales que produce la pérdida de biodiversidad: esto es aún una hipótesis, una de esas a las que conviene prestar atención. Hablamos de energía, equilibrio, límites y consecuencias. Toda civilización humana puede ser explicada como un sistema de gestión de la energía en equilibrio dentro de unos límites dados. La ruptura de dicho equilibrio siempre tiene consecuencias, que pueden llevar a la desaparición de la civilización en cuestión o a la superación de los límites de acción de dicha civilización, en procesos expansivos que tienden al imperio. Pero ¿qué pasa cuándo se alcanza el límite planeta? En esas estamos y hay, al menos, dos vías no distintivas encima de la mesa: una, la superación de los límites planetarios mediante la colonización de la Luna y/o Marte y, dos, la implantación de un nuevo Renacimiento, en el que una vez puesto el hombre como medida de todas las cosas, pongamos el planeta en el centro de todo.

Después de la conferencia volvimos al hotel en su coche fantástico y conducía el coche, inteligencia artificial -me dijo- suficiente para llevarme a casa con sólo pedirlo, o a Marte -pensé yo- nada que ver con la inteligencia natural que posibilita una de esas conversaciones que te alimentan un semestre: la que disfrutamos en la sobremesa junto con un joven y brillante abogado jerezano, flamante presidente del Club Rotary Jerez Corporate, del que sin duda vamos a oír hablar mucho y bueno.

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