En el tejado

F.J. Cantador

fcantador@eldiadecordoba.com

Insisto, gracias por tanto

El 28 de mayo de 2018 publiqué una columna que titulé Gracias por tanto. Esa columna estaba dedicada a Fernando Torres después de que anunciara que no iba a seguir en el equipo de sus amores, que no continuaría en ese Atleti que se echó a la espalda siendo tan sólo un niño hasta, con Luis Aragonés como técnico, lograr sacarlo del infierno de la Segunda División al que cayó tras haber tocado el Cielo con un doblete, como cantaba Sabina en el himno que le compuso al conjunto colchonero con motivo de su centenario. A ese Niño que galopaba por las bandas, como reza don Joaquín también en ese himno oficioso del Atleti, en esa columna le daba las gracias por demostrar que esa Europa League que ganó con el Atleti el 16 de mayo de 2019 era "sin duda, mi mejor título", el mejor título de quien lo ha ganado todo, el título que había soñado levantar desde que tenía 11 años mientras veía al equipo celebrar en Neptuno ese doblete, el de la Liga y la Copa del Rey de 1996. Ese Niño, al que le daba en la columna las gracias por pasear la bandera del Atleti en la celebración del triunfo de España en la Eurocopa de 2008 cuando era jugador del Liverpool, insistió en su entonces despedida en que nunca necesitó ganar títulos con su equipo para sentirte el jugador más querido, demostrando tener unos valores dignos de imitar por esos cientos y cientos de niños a los que aconsejó en la celebración de la Europa League que, si se lucha por los sueños, se acaban cumpliendo.

Entiendo que no todo el mundo reconozca los méritos profesionales de quien recientemente ha declarado, tras el anuncio de que cuelga definitivamente las botas, que ese gol que marcó en Viena contra Alemania y que le dio su segunda Eurocopa al combinado nacional cambió su vida y la dinámica de la propia Selección. "Cambiamos la historia del fútbol español ese grupo de jugadores y me tocó la fortuna de ser el autor el gol en la final", dijo. Pero, contra esas muchas críticas gratuitas que ha recibido durante sus 18 años de carrera entre la élite del fútbol nacional e internacional, insisto en que -como el periodista Quim Ferré revela en 90 minutos- tiene un récord que no tiene ningún otro jugador en el mundo: jugar y ganar las finales más importantes a nivel de club y de selección, finales de Champions, Europa League, Eurocopa y Mundial, convirtiéndose así en el único jugador que ha jugado y ganado el partido decisivo en esas cuatro competiciones. Al menos, la gente del fútbol ha sabido reconocer sus méritos. Nada más anunciar que colgaba las botas fueron muchos los excompañeros, clubes y rivales los que le dedicaron palabras de cariño en las redes sociales a ese Niño al que en la columna di las gracias por llevar atada a la muñeca una bufanda del Atleti en la celebración de la victoria de la Selección Española en el Mundial cuando jugaba en el Chelsea.

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