Si con la incertidumbre de Heisenberg desaparece la realidad objetiva, muere la verdad y muere la mentira, desde que Edward Norton Lorenz nos legara su teoría, el caos ya no es lo que era. Ya no hay verdad ni mentira sino probabilidad de certidumbre -en ciencia- y verosimilitud de la narrativa -en política-; ha desaparecido la dicotomía armonía igual a orden versus caos igual a desorden, ahora tenemos sistemas estables, inestables y caóticos. Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, cuando uno aún tenía la absurda idea de que era posible cambiar el sistema desde dentro, pocos días antes de que un sombrío politruk me revelara la gran verdad -desiste Piqueras, el aparato nunca falla- dijo el tipo en una reunión de aquellas en las que el aparato ejercía de defensa central leñero -o pasa el tío o pasa la idea, nunca los dos juntos- bloqueando cualquier posibilidad de ascenso no predefinida por la dirigencia, les vine a decir que uno de los principales problemas de la Organización era la inadaptación al principio de incertidumbre de Heisenberg y a la teoría del caos de Lorenz, y claro, se descojonaron de la risa.

No pasó la idea ni pasó el tío, pero desde la moción de censura a esta parte se han adaptado perfectamente, y con la minería de datos de Tezanos el binomio Redondo-Iglesias maneja el cotarro con destreza de cazadores de tormentas versados en sistemas en estado promedio, mientras el otro se gusta en su papel de monarca republicano. El asunto es tremendo porque, como todos ustedes saben, los sistemas en estado promedio son el tránsito entre el régimen estacionario y el régimen turbulento, y si bien en el flujo estacionario hay herramientas predictivas suficientes, para el flujo turbulento la complejidad matemática hace imposible resolver algunos sistemas, con lo que tenemos al mando a dos aprendices de brujo a los que se les puede ir de madre el asunto en cualquier momento, mientras el otro nos mira con la seriedad del mulo desde su lado de la pantalla, diciéndonos nosequés que no podemos discernir porque tanta belleza epata de tal modo que aturde el entendimiento.

Así que mientras estos ya se han adaptado a las teorías del conocimiento contemporáneas, los otros siguen con la teoría del hombre blandengue que dictó El Fary, y se dicen gentes de orden ¿No hay un punto intermedio entre lo posmoderno y la filosofía de Esteso y Pajares? Recuerden que un avión para volar no necesita la Teoría de la Relatividad.

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