Tomates y calabazas

Lourdes Chaparro

lchaparro@eldiadecordoba.com

Hola Ómicron

En Puente Genil ya han avisado: si la cosa va a mayores, la Cabalgata de Reyes se suspende

ómicron ha llegado a nuestras vidas. En sus ansias por colapsar el mundo, el coronavirus no encuentra rival alguno. La llegada de esta nueva variante, que lo ha hecho con una velocidad aplastante, nos ha cogido con el paso cambiado a todos. Dado su gran número de mutaciones, esta variante nos ha vuelto a poner en alerta, pero oye, que aquí en España somos líderes de vacunación y parece que no hay que tenerle tanto miedo, aunque sí su poquito de respeto, que todos sabemos ya de qué va esto.

Como invitada no deseada, su presencia no nos complace y menos aún la cascada de reveses que los tribunales superiores de justicia nos están dejando ante la posibilidad de que sea necesario acceder a espacios públicos con nuestro preceptivo pasaporte covid en el móvil o dónde buenamente queramos. El último ha sido el andaluz, que ha dicho que nones, por la falta de vigencia temporal, aunque considera apropiada la restricción para acceder a hospitales y centros de mayores. Será después de Reyes, qué casualidad, cuando desde San Telmo lo vuelvan a requerir. Y digo lo de casualidad porque aquí nadie quiere fastidiar la Navidad, ni a propios ni a extraños. Es evidente que los contagios siguen disparados, pero la presión hospitalaria no es ni por asomo como la de olas pasadas, ni tampoco los fallecidos.

Sin embargo, en Puente Genil ya han advertido de que si la cosa va a mayores, pues la Cabalgata de Reyes se suspende, tal cual. Una decisión que puede causar cierto impacto a tantos días vista, pero nunca se sabe. Mientras tanto, seguimos en nivel sanitario 0, es decir, que todo sigue igual.

Menos mal, porque si se hubiera elevado ese nivel, la inauguración del alumbrado navideño de la calle Cruz Conde -a la que hasta el próximo 5 de enero se espera que lleguen miles de personas- se hubiera tenido que llevar a cabo de otra forma. Un espectáculo de luz y sonido que, por cierto y, gracias a la inconmensurable labor que lleva a cabo el delegado de Inclusión del Ayuntamiento de Córdoba, Bernardo Jordano, se ha adaptado a personas con espectro autista y a quienes tienen discapacidad auditiva. Sin duda, todo un acierto por parte de este edil que poco a poco está consiguiendo hacernos a todos un poco más inclusivos y modelar muchas actuaciones de diversa índole para la población con capacidades diferentes y a las que antes ni se les prestaba atención o si se le daba era insuficiente.

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