Está el panorama global como para andarse con cautela. Guarde, lector, su dinero. Busque una salida. Coma chocolate. Pague lo que debe. La reactivación de la economía está generando una sobredemanda global y están empezando a saltar eslabones de la cadena de suministros por todos lados, asoma la inflación y eso, en combinación con la estupidez humana, que tiende al infinito y más allá, puede ser fatal. El relato. Nos están contando el inicio de una crisis de escasez. Y en cuestión de estupidez humana somos primera potencia mundial, es algo que podemos ver todos los días, pero se hace faro de la memez mundial las semanas anterior y posterior al día de la Hispanidad.

Hacer juicios morales sobre hechos históricos es algo totalmente externo a objeto de la historia como disciplina, de hecho es un asunto netamente político y la política, como todos ustedes saben, es algo que no se hace solo, que hay que hacerlo y si no la haces, te la hacen. Y aquí hace tres siglos -y veintiún años, para ser exactos- que la exterior nos la están haciendo.

Pero si hay que juzgar, juzguemos, claro que sí; empezando por lo de los habitantes primigenios, zarandaja sobre la cual se cimenta el neoindigenismo naif: no existe tal categoría, el ser humano, desde que baja de los árboles no deja de expandirse por el orbe bajo diversos constructos sociales que se superponen -horda, tribu, jefatura, estado- mediante procesos simultáneos de cooperación y competencia, y donde digo competencia en el 99% de los casos corre la sangre a raudales. Seguimos con lo del genocidio español y el supremacismo imperialista, a nuestros hermanos de lengua y cultura les recordaría que los que hacían sacrificios humanos y le daban a la casquería de los pueblos vecinos eran los aztecas que ahora veneran, mientras el español se dedicó a amancebarse con las indias, de ahí los apellidos, la lengua, y la cultura: malinchismo le llaman. A los que se han ido y nunca debieron entrar habría que dejarles claro que los que dotaron de alma e hicieron objeto de derecho a los indios americanos fueron pensadores españoles como Fray Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria; que bajo la corona de Castilla un indígena americano podía pleitear en defensa de sus derechos hasta llegar a la máxima instancia, la Chancillería de Granada, vayan a sus archivos y vean, o al Archivo de Indias; que el primer universitario negro fue español, Juan Latino, que en 1556 recibió la Cátedra de Gramática de la catedral de Granada, germen de la Universidad granaína, mientras el primer universitario negro de los EEUU se licenció en 1963 y en el 66 intentaron darle matarile unos blancos anglosajones protestantes puritanos hombres de bien.

Ese puritanismo que, ahora laico, nos invade bajo banderas que no son nuestras. Hispania, en fenicio, tierra de conejos.

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