Hagámoslo

Probar en sí mismo ya es una experiencia, participar de objetivos que nos trascienden es ganar

El mundo se divide entre los que tienen por bandera el Para qué, y los que son de Hagámoslo. Ya saben, aquellos que se mueven con el Y eso a dónde nos lleva, que analizan la utilidad, la pertinencia y el punto práctico de cada acción, y aquellos otros que, partiendo de premisas menos reflexivas y posiblemente menos concretas, se lanzan y prueban. Cuando uno le propone cualquier actividad a los suyos o no tan suyos, se encuentra con esas dos variantes, los que son capaces de agotarte con la batería de preguntas y los que por impulso, dan un sí a priori. Me quedo con los del sí, aún a sabiendas de que necesitamos a los escépticos.

Si todo lo que decidimos emprender tiene que tener visos de provecho, puede que nos perdamos caminos enriquecedores. Que lo determinante sea lo eficiente o lo rentable del proyecto, puede conllevar la renuncia a procesos de crecimiento personal. El cómo queremos transcurrir, el cuánto y de qué queremos aprender, podría ser también concluyente para aceptar planes en los que embarcarnos. Como en todo grupo, aparecen los subgrupos, siempre das con alguien que te supera independientemente de la categoría en la que te halles; siempre darás con el más activo, con el que anda metido en todos los charcos, esa que no se agota, la que despliega el currículum y abruma con las experiencias interminables, o la que necesita certificado de utilidad para si quiera echar un vistazo a la propuesta, la que quiere los antecedentes de todos los participantes y el que necesita compromisos firmados ante notario sobre el futuro del proyecto.

Probar en sí mismo ya es una experiencia, participar de objetivos que nos trascienden es ganar. Sí, puede que no llegue a nada, puede que no sea útil, que no sirva para lo que se pensaron, pero puede que el ser miembro del proceso, sí que nos sirva a nosotros. ¿Para qué? Para vivirlo, para sentir, para hacer, para intentarlo. Si realmente, ya hemos perdido la capacidad de ilusionarnos con nuevos objetivos, poco nos quedará por aprender. Toparte con otras y otros con capacidades por encima de las tuyas, puede ser el zarandeo oportuno para seguir avanzando. ¿Por qué no? Porque no es útil, porque efectivamente puede no llevar a nada, porque ya tenemos bastante, porque nuestro tiempo, ese que no tenemos, es valioso y no estamos para perderlo. Probar, puede que hasta sin llegar a aprobar, se configure como progresar más que adecuadamente. Ante la duda, hagámoslo.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios