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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

El Gobierno precario

Si no le dan lo que busca, ERC no respaldará los Presupuestos de 2020, como hizo en 2019, y Sánchez volverá a estar solo

Supongamos que Junqueras pica el anzuelo lanzado por Sánchez y le hace presidente (con 169 votos de un total de 350 y en segunda votación: mayoría simple). Ea, ya tenemos Gobierno, ya podemos empezar a despejar la incertidumbre económica, acometer las imprescindibles reformas de las pensiones o la financiación autonómica, se acabaron cuatro años de pesadillas, ya la estabilidad está asegurada.

¿De veras? Ese Gobierno tendrá siempre sobre sí la espada de Damocles de quien lo habrá hecho posible, que es Esquerra Republicana de Catalunya, un partido nacido para acabar con España tal como la conocemos, ferviente defensor de la independencia y enemigo declarado de la Constitución desde su artículo primero (apartado 3: la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria). Tan cierto como las dos únicas cosas seguras de este mundo: la muerte y los impuestos. No es teoría. No es que Junqueras lo proponga, ¡es que ya lo hizo en el otoño de 2017! Por eso está en chirona, porque lo intentó y fracasó.

Quiérese decir que en el momento en que Junqueras compruebe, como tantos otros antes, el escaso valor de las promesas de Pedro Sánchez (por ejemplo, que de la negociación bilateral posterior a su investidura no va a salir la autodeterminación de Cataluña ni la amnistía) y constate que sus cálculos sobre la hegemonía del independentismo han sido erróneos, para gozo de Torra y Puigdemont, gritará traición y romperá la baraja que le habían trucado.

¿Cuándo será eso? Probablemente cuando Sánchez pretenda aprobar al fin unos Presupuestos para 2020. Ya ha pasado: el presidente tuvo que dejar de gobernar y convocar elecciones anticipadas en abril porque ERC le rechazó los Presupuestos de 2019. No creo que le cueste mucho a ERC arruinar la nueva apuesta presupuestaria del PSOE y tirarse al monte. Y con un agravante, que mientras gobierne con Pablo Iglesias no podrá actuar con energía frente a un nuevo desafío separatista: del artículo 155 de la Constitución ya se puede ir olvidando. Iglesias aceptará sin remedio una política económica moderada, incluso social-liberal, pero no puede de ninguna manera respaldar un nuevo 155 en Cataluña si no quiere romper con Ada Colau, la única fuerza institucional que le queda a Podemos después de haber dividido por dos sus votos.

Creo muy capaz a Pedro de seguir gobernando desde entonces, aun sin Podemos. Solo, pero en Moncloa. No sé si podrá.

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