Foro y buñuelo

Sorprendente sería ver a velocidad de crucero lo que ha sido barquita de neófitos jugando al juego capitular

El Pleno municipal de febrero mantuvo las pautas de los precedentes: lío acostumbrado con los parcelistas, un problema al que la alcaldesa en su blandura ha decidido no meterle mano para aguantarlo así como quien soporta a un cuñado plomizo, y rifirrafes a cuenta de temas viejos como el pan de higo que subsisten en la triste y monótona agenda capitular sin posible solución. Especialmente crudo y estéril fue el debate sobre el turismo, donde el teniente de alcalde Pedro García y el popular Salvador Fuentes mantuvieron un careo posturero detrás del que no había nada más que lo que se viene a llamar politiqueo estándar. Dijo García en ese sentido que la culpa de que el Ayuntamiento carezca de un plan turístico decente la tiene Yoko Ono -o quizá dijese que el exedil popular Rafael Navas y yo luego no me enteré bien- mientras que Fuentes hizo un ditirambo de lo propio para acusar al cogobierno de haber sembrado el caos en su año y medio de gestión. El clásico nosotros y vosotros, los buenos y los malos, tararí y tarará. Un homenaje al añorado y ochentero Torrebruno de "tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones". La dialéctica de las pistolas verbales que a nada conduce. De ahí que lo único sustancioso de la mañana fuese el anuncio del señor García de que en marzo se celebrará un foro local sobre este asunto del que él presupone optimista que saldrá un nuevo modelo turístico para la ciudad. Un foro, por cierto, que ya anunció el teniente del alcalde a finales del pasado verano y que se ha ido demorando con esa lentitud caracolera tan capitular y de la que se ha hablado mil veces sin que sirva, por supuesto, de nada. El calendario se estrecha en cualquier caso para un García que a estas alturas de 2017 ya tiene comido casi la mitad del buñuelo entre pitos y flautas, mezquitas y toros. Mucho habrá de acelerar por tanto el cogobierno los tiempos si quiere salir del laberinto y servir de ayuda a un sector que se ha quedado sin referencias ni apenas interlocución y se teme lo peor a pesar de que los números aún hoy son favorables. Y sorprendente, sorprendente y mucho, sería ver a velocidad de crucero lo que hasta ahora ha sido barquita de neófitos jugando gustosos al juego capitular. Improbable mutación de caracol a centella.

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