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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Espadas es una garantía

Susana se ha reinventado: asume su derrota frente a Pedro para que le deje superar su derrota frente a Juanma

Susana Díaz ha declarado que Juan Espadas es un grandísimo alcalde y una garantía para los sevillanos, que tienen alcalde para rato. Lo dijo inmediatamente después de que el alcalde de Sevilla formalizara desde una tribuna su nuevo deseo de repetir en el cargo durante un tercer mandato.

Es nuevo, este deseo, porque hasta hace unos meses Juan Espadas había defendido que con ocho años era suficiente para poner en marcha su proyecto de ciudad y manifestado una intención poco disimulada de volver a la política autonómica. Como consejero de la Junta ya ha sido (de Vivienda, si mal no recuerdo) y vocación de liderazgo orgánico no ha tenido nunca, se le entendió todo: le gustaría ser presidente de Andalucía.

Lo cual empieza por ser nombrado candidato a las elecciones andaluzas, la próxima vez que se celebren, que será en principio en 2022. Ahí es cuando saltaron las alarmas en la calle San Vicente, donde todavía reina Susana Díaz al frente del PSOE de Andalucía, ya repuesta de las derrotas más graves y dolorosas de su carrera política: las elecciones primarias frente a Pedro Sánchez y las autonómicas frente a Juanma Moreno. La primera la ha asumido con resignación; de la segunda busca el desquite en la siguiente oportunidad.

Para afianzar su candidatura a la Junta y acallar ciertos ruidos en el partido que manejaba con mano de hierro, Susana Díaz ha tenido que reinventarse. Donde había una guardiana de la ortodoxia socialdemócrata hay una sumisa colaboradora de las aventuras de Pedro Sánchez; donde brilló la ruptura unilateral de la coalición con IU (¡los comunistas!, como se decía con desprecio en el PSOE-A) en la Junta anida la complicidad con el pacto gubernamental que ha llevado a Iglesias y Garzón al Gobierno; donde se defendía a capa y espada la Constitución de 1978 se hace la vista gorda al hecho incontrovertible de que los aliados de Sánchez, todos, están por la labor de derribarla. A la vez, Susana ha dejado de ningunear a los escasos seguidores de Pedro en el socialismo andaluz.

Probablemente esta aceptación de la derrota interna y sumisión al mando único socialista hará que Susana Díaz salve su candidatura, si no la ha salvado ya. Ya se ha librado de la competencia de Espadas: una garantía para los sevillanos, como dice ella, y una garantía para su propia supervivencia. La otra posible contrincante, la ministra Montero, no quiere serlo.

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