La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Érase una vez en España

Celebramos la gilipollez de la "nueva normalidad" como los gánsteres de Leone el fin de la Ley Seca: demasiado pronto

En Érase una vez en América de Leone y Morricone -porque la música es tan importante en las películas del dúo que deberían firmarlas a medias- los gánsteres celebran en su garito el fin de la Ley Seca con una fiesta en la que pasean un ataúd que representa la muerte de la prohibición. Se han hecho ricos gracias a la venta ilegal de alcohol y tienen ya otros negocios en connivencia con políticos corruptos. Grandes tiempos se avecinan. Pero en ese momento estalla la tragedia que los separa y obliga a Noodles a perderse durante 35 años (lo que da lugar a una de las grandes réplicas de la historia del cine: "¿Qué has hecho todos estos años?", le pregunta su amigo Fats. "Acostarme temprano", le responde Noodles).

Tengo la sensación, ratificada por las cifras, de que celebramos con igual alegría desprejuiciada el fin del estado de alarma y el correr de las fases hasta alcanzar esa gilipollez llamada "nueva normalidad" que ya se ve en qué consiste. Para ambientarme, mientras escribo oigo grabaciones de los años 20 de la desgarrada Sophie Tucker y del desgarrador Bubber Miley, tan genial trompetista que pese a morir con 29 años tuvo tiempo de cambiar el sonido de la orquesta de Duke Ellington. En este ambiente de los años de la Ley Seca creo que, como los gánsteres de Leone, celebramos demasiado pronto y con excesos el fin de esa "prohibición" que fue el confinamiento. La amenaza relativamente remota de serios rebrotes se situaba en el otoño y el invierno, en coincidencia con el frío, la humedad y la gripe estacional. Pero el indeseable invitado se ha presentado demasiado pronto y nos ha estropeado tanto la fiesta como a Noodles y sus amigos. Sólo en nuestra Andalucía -que de momento no es una de las regiones más afectadas- hay rebrotes en todas las provincias menos en Cádiz y Huelva. Por Huesca, Zaragoza o Barcelona las cosas van mucho peor.

Ayer leíamos que el Ministerio de Sanidad notifica 922 casos en 24 horas, que el coronavirus repunta en 30 provincias, que España afronta un momento crítico, que según los expertos bares y discotecas son "bombas de relojería", que la Generalitat ordena el cierre del ocio nocturno en toda Cataluña, que aumentan los ingresos hospitalarios, que los presidentes autonómicos exigen una política conjunta "de país", que España afronta los rebrotes sin el plan B prometido por el Gobierno… Nada invita al optimismo.

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