En tránsito

Engaño permanente

Está bien que esa gente siga engañándose con Bildu, pero un país no puede vivir instalado en el engaño permanente

Bildu es un partido de Estado". Esta paparrucha, que haría enrojecer de vergüenza a cualquier persona dotada de una inteligencia mediana, se ha difundido estos días entre nosotros y ha sido aceptada sin pestañear por gente inteligente, instruida, civilizada, cosmopolita, culta. Profesores universitarios, artistas, intelectuales: gente así. Ha bastado que Bildu -un partido formado por gente que hace quince años aprobaba las ejecuciones sumarias- haya apoyado una ley de Pedro Sánchez para que miles de ciudadanos -millones, mejor dicho- hayan empezado a pensar que esa monumental incongruencia es verdad. ¡Bildu es un partido de Estado! Cualquier persona dotada de una inteligencia mediana debería saber que Bildu sólo desea la destrucción de ese Estado -o lo que quede de él- que todavía llamamos España. Pero nada impedirá que toda esa gente tan preparada y tan culta repita como un lorito que Bildu es un partido de Estado.

Es fabuloso. El intelecto humano necesita engañarse continuamente porque no puede soportar un exceso de realidad. Y cuando nos enfrentamos a una experiencia desagradable o que contradiga nuestros prejuicios, buscamos como sea una consoladora patraña que nos permita seguir engañándonos a nosotros mismos. George Orwell lo llamaba "doplepensar" muchos años antes de que los psicólogos descubrieran la disonancia cognitiva. Es el mecanismo mental que llevaba a creer a los ciudadanos de la Alemania nazi que los trenes de ganado que circulaban sin parar transportaban vacas y no lo que todo el mundo intuía que llevaban.

Me parece muy bien que esa gente tan inteligente siga engañándose con Bildu, pero un país entero no puede vivir instalado en el engaño permanente. Otro ejemplo: 180 diputados acaban de votar el desmantelamiento de las centrales nucleares que siguen funcionando. Y lo han hecho justo cuando está en peligro el abastecimiento de gas y los precios de la energía están por las nubes. ¿De dónde va a salir la energía que nos hace falta? Da igual. Nuestros 180 parlamentarios se han refugiado en ese reconfortante "doblepensamiento" que les permite creer que las energías renovables, por arte de magia, alehop, obrarán ellas solitas el milagro. Es el mismo pensamiento mágico de nuestros antepasados, sólo que ellos -pobrecitos- no cobraban 6.000 euros al mes.

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