Día 1.- Voy a diario al hospital a que me curen el cuello. Los perros pasean a sus amos mientras los transeúntes pasan de largo la fila de contenedores con las manos llenas de bolsas. Un hombre con canas y gafas de montura blanca sube por el centro de la avenida en su patinete eléctrico.

2.- Me faltan estos días tus haikus numerados correlativamente. Saber qué nos dirías, con qué nueva ocurrencia nos levantarías la tapa de los sesos. Te fuiste un día de aquellos en los que la muerte dejaba estar acompañado. Pudimos ir a tu pueblo, mirarnos, algunos abrazarnos. Hoy mueren en La Paz solos como en la guerra, y se quedan en un pasillo frío, hasta que el agrimensor delimita las distancias, dispone el archipiélago que deben habitar los que se quedan a oír una misa en la que la paz está prohibida.

3.- 15M. No es mayo del once, es otro quince eme y mi hijo ha montado su acampada Sol a la sombra de su cuarto. Desde ahí desafía a la autoridad competente, materna por supuesto, que anuncia el inminente desalojo.

4.- Hoy tocaba compra y he ido a cara descubierta. Mujeres y hombres isla mantenían la distancia social que prescribe el Estado. He saludado de lejos con los ojos a la seño Carmen, he pagado con tarjeta sin contacto y he subido a la cura al hospital. Hoy eran otros ojos tras las máscaras, he vuelto pensando qué habrán visto. Me he quedado un rato en el semáforo de Llanos del Pretorio mirando la bandera hipnotizado. Daba igual el color, no pasaba nadie.

5.-La plaza del Cristo de Gracia y su prolongación hacia la biblioteca central, es territorio de gentes sin casa. Al lado, en la muralla está lo de los Trinitarios donde van a comer. Ellos, sin casa, siguen ahí, libres en su territorio, la poli pasa y pasa de ellos. Pasa también un tipo que desde su Porsche los mira con envidia.

6.- Salgo a la sombra del toldo del balcón a tomar el televermú con mi hermano que está en Madrid; las niñas hacen sus teledeberes al otro lado de la ventana con la habitual aplicación aprendida de su madre, que se aplica en las teleclases; el peque se sienta a mi lado y me hace un retrato de cerca mientras el viento mueve el cartel del arcoiris y yo les escribo estas letras. Dicen que tele es a distancia; pero con atención es a distancia corta.

7.-Evito las noticias, el tuiter y el debate. Ha sido inevitable conocer que hoy la carne congelada en medio de la pista, sobre una superficie técnica de material polimérico de dos o tres centímetros, en turnos de mil almas espera a despedirse de los suyos haciendo infinita la distancia. Esa que nos divide en muertos y mortales.

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