Europa Aha muerto. Alemania, Alemania por encima de todo, por encima de todo en el mundo. ¡Oh abeto, oh abeto, qué verdes son tus hojas!

Ahora que les hemos pagado a los tedescos la reunificación y las pensiones y hemos malbaratado la industria -reconvertido, decía espalda plateada- para no competir con los pobrecitos de la RDA; ahora que se han impuesto la reducciones de producción al agroalimentario español para que pobres anglos y francos no se vieran apabullados por el caudal que produce este secarral ibérico; ahora, los anglos se piran, los francos nos miran como siempre con la nariz arrugá, los tedescos se quitan del todo la careta, y a nosotros nos queda el negociado de poner copas y el de dar patada lateral hacia arriba a personajes como Luis de Guindos, vendedor de deuda a domicilio o Josep Borrell, intermitente defensor de Derechos Humanos: en Moscú sí, en Arabia no.

Si la globalización era un mal negocio, átense los machos con la desglobalización que nos viene y que aquí se va a traducir en la descomposición de la Unión Europea, que siempre ha sido una metonimia asimétrica y, de paso, en la disgregación de alguno de los Estados que la componían, con España y el Reino Unido como firmes candidatos. Les tengo dicho que en política, adjetivar sustantivos para definir cosas suele apuntar en el sentido contrario de lo que aparenta, ya saben, esas Repúblicas Democráticas con más sangre que una morcilla de Burgos, esa Justicia Popular que se ejerce desde el perímetro testicular del sátrapa de turno… Si el adjetivo tiene que ver con la unidad, la disolución está cantada; le pusieron Unión Europea para disimular, pero lo hicieron mal: Estados Unidos de Europa hubiera quedado mucho mejor como envoltorio del Banco Central Alemán y el final hubiera sido el mismo. El Reino lleva Unido trescientos catorce años, más por el Reino que por la Unión, pero sobre todo por una Soberanía Parlamentaria -no popular- y por un sistema de distritos unipersonales que vinculan al MP con sus votantes de manera que éstos se suelen sentir representados, y cuando no, botan al fulano de turno. El tema es que Su Graciosa Majestad está cerca de doblar la servilleta, el relevo parece que no da la talla, el Ulster vuelve a arder y Escocia, que va a celebrar de nuevo un referéndum en 2023 para independizarse del UK y venirse a la EU, se va a quedar colgada de la brocha.

Alemania, una vez alcanzados sus objetivos, le da la puntilla a este teatrillo, bloquea los fondos en su tribunal constitucional, y libera a sus lander para acceder al mercado de vacunas ante el estrepitoso fracaso de la mal llamada estrategia de compra conjunta, mientras Doña Úrsula y Carlos Miguel se van a jugar a la sillita a Turquía para añadir un poco de ridículo al desastre.

Mientras, en Españita se nos salen las aguas fecales por los imbornales, sobre todo en la Moncloaca, sección sótano. Redondo flota.

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