Trescatorce

Democracia

El soberano es aquel que tiene el poder de decidir acerca de la excepción

VENIMOS sosteniendo aquí que la perfección nuestra democracia se basa en que es imperfecta y perfectible, nada hay más avanzado y que provea a la gente de una buena vida que el liberalismo político, pero ya saben ustedes que la política no se hace sola, hay que hacerla, y que a medida que en vez de hacerla nos la hacen, vamos perdiendo calidad en la cosa y cuando vienen los desastres nos pilla desnortados. Decíamos que “bien haríamos en revisar el concepto de soberanía como cimiento de las democracias occidentales […] La hiperconectividad global de las transacciones de todo tipo viene diluyendo desde hace décadas el poder de los Estados Nación, y, de facto, ha erosionado la roca de la soberanía política […] ¿qué elementos son necesarios para construir una soberanía política democrática de individuos libres e iguales? Conocimiento. Energía. Alimentación. Financiación. Las cadenas de distribución no lineales en estos cuatro ámbitos, son los cimientos sobre los que apoyar un modelo de soberanía democrática en un mundo hiperconectado […].Entre la democracia y la tiranía hay un umbral en el que vive la soberanía. Me explico. Tenemos en Occidente un concepto roussoniano de la soberanía: hay un contrato tácito por el cual somos los individuos, en pos del bien común, los que nos sometemos a las leyes que nos damos a nosotros mismos a través de la voluntad general; de tal suerte que somos como perros que se pusieran cada uno su propio bozal […]. El tránsito del sujeto de la voluntad desde el monarca hacia todo el cuerpo social –soberanía popular–, o hacia el parlamento –soberanía parlamentaria–, supone un pacto de no agresión entre iguales, sobre el cual se han cimentado las imperfectas democracias liberales […]. Esta definición de soberanía sobre la que hemos construido maravillas ha funcionado a la perfección en la normalidad –es como la física de Newton, que aún soporta la gran mayoría de lo que hacemos como humanos–, pero no sirve en la excepción, porque la ley ha de ser general y abstracta, y en la excepción es donde falla su poder soberano, ya que no puede decidir sobre lo imprevisto. Es por eso que el soberano es aquel que tiene el poder de decidir acerca de la excepción. […] con la vista puesta en la salida de este estado de excepción y ante la incertidumbre con la que afrontamos el paso por un umbral en el que es seguro que vamos a tropezar. Lo que no sabemos es si vamos a caer del lado de la democracia o del de la tiranía”. Seamos conscientes.

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