la vida vista

Félix Ruiz Cardador

Debilidad

OBSERVO con cierto asombro y sin muchas explicaciones un fenómeno cuando menos curioso: el descenso del interés de la gente por acudir a actos culturales y sociales cuyo carácter es gratuito y que, en buena lógica, tendrían mucha repercusión en estos tiempos de penuria que corren.

Son sensaciones y que desconozco el porqué, aunque lo achaco a un desánimo general que vendría a demostrar que la crisis económica no sólo está afectando a las finanzas sino también a la autoestima y a la forma de vida de nuestra sociedad. Cunde hoy la desconfianza y el espacio público tradicional, salvo en el caso de las protestas laborales y de algunos y escasos movimientos ideológicos, se va empobreciendo sin que las redes sociales, pese al avance que suponen, puedan ser un sustitutivo adecuado e igual de útil.

Cada uno se refugia de tal modo en sus cuarteles de invierno y trata de pasar estos años lo mejor que puede con el respaldo de los próximos y tratando de mantener alejados a los inevitables temores y fantasmas. La sociedad civil e intelectual española, que incluso en los años de bonanza se antojaba famélica y fragmentaria, inmadura, avanza por ello camino del caldalso y facilita con su fragilidad los excesos de los poderosos y de los desalmados. A una sociedad y una democracia que apenas debaten sobre sí mismas, que se alienan y se aislan, no parece aguardarles el mejor futuro. Da que pensar.

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