Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Colau cien veces

Inés Arrimadas ganó las autonómicas catalanas con un partido españolista, pero fuese (a Madrid) y no hubo nada

Ciudadanos ha aportado extrañas singularidades de la política: Manuel Valls, Marcos de Quinto, Javier Imbroda. Son como asteroides sin planeta seminal, gentes a las que preguntaría en una hipotética entrevista: ¿Y tú de quién eres? Y no son ni de Pepita ni de Manolita, son de ellos mismos.

Manuel Valls es un tipo presuntuoso, un primer ministro socialista al que no quiso su partido, tampoco Macron, pero que ha enfrentado a Ciudadanos a su espejo: ¿Y tú de quién eres? Este partido nació en Cataluña con la voluntad de liberar a España de un engranaje electoral que otorgaba a los nacionalismos periféricos el paradójico papel de ser los estabilizadores del Estado. Como PSOE y PP no pactan nunca, PNV y la extinta CiU pasaban por ser más monárquicos y españoles que toda la iconografía historicista de Vox. Ciudadanos venía a solventarlo, una bisagra a derecha e izquierda con una médula regeneracionista.

Claro, la disyuntiva entre Ada Colau y Ernest Maragall es terrible; eso sí que es susto o muerte, pero o eliges o te eligen, no es posible abdicar durante unas horas como hizo Balduino en Bélgica con la ley del aborto. O es Colau o es Maragall, y Manuel Valls ha actuado correctamente, como se esperaba que procediese Ciudadanos ante este tipo de dificultades. Maragall iba a convertir a la segunda ciudad de España en una capital independentista, él mismo explicó que ése iba a ser el sentido de su mandato, por lo que sólo cabía apoyar a la alcaldesa que hará de Barcelona la tercera, o la cuarta, urbe del país, la llevará a la ruina, pero se recuperará.

Inés Arrimadas, al mando de un partido claramente españolista, ganó las elecciones autonómicas en Cataluña, pero fuese (a Madrid) y no hubo nada. ¿Cuál es el partido que le ha sacado a ese gran apoyo popular? Se lo diré con dolor: nada. En situaciones como la catalana, no valen los políticos inmaculados, hay que abrir sendas, herirse las piernas con los espinos, ensuciarse, probar, desbrozar, elegir entre colaus y maragales, entre comunes e independentistas. Soportar las críticas.

Ciudadanos será liberal o no será. Se comprende que quiera tocar poder, de ahí lo de sus pactos, pero si el objetivo es adelantar al PP para ser como los populares, habrá fallado. Por un sencillo motivo: siempre es mejor el original que la copia. Si quiere liberar al país de independentistas y populista, que dé el paso el frente y apoye ahora a Sánchez. Si no, mejor Colau.

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