Año 2274, una catástrofe ha diezmado la vida en la Tierra. Algunos supervivientes viven en una cúpula gigantesca construida por sus antepasados, que los mantiene aislados del mundo exterior. Ese mantenimiento de la existencia humana está a cargo de computadoras de última generación y los habitantes de la cúpula llevan una vida dedicada al ocio y el placer. Para mantener estable el número de habitantes, la reproducción se realiza por clonación, pero la longevidad está limitada a los 30 años de vida...Este es el argumento de La fuga de Logan, una película estadounidense de ciencia ficción de 1976 dirigida por Michael Anderson basada en la novela homónima distópica escrita por William F. Nolan y George Clayton Johnson. Y ¿quién sabe?, igual acaba siendo una profecía, y en algo más de 200 años la especie humana ya no es lo que era y vive en este supuesto mundo feliz que al final resulta ser infeliz para los que tienen capacidad de pensar por sí solos y rebelarse contra el sistema.

Igual quienes habiten en ese mundo mal llamado feliz dado al ocio y al placer -en el que la familia no existe y en el que las personas son un mero número- se entretienen visualizando documentos añejos para esos tiempos pretéritos y muy de actualidad en los tiempos que corren en los que aparecerá antes de ser vicepresidenta del Gobierno la socialista Carmen Calvo defendiendo que el amor romántico no existe, que no es otra cosa que un estereotipo y que es síntoma de machismo encubierto. Quien -como le ha ocurrido a lo largo de la historia y le ocurre a muchas parejas- sienta en ese mundo ideal esa especie de mariposas en el estómago de esas que aparecen pasada la adolescencia entenderá que lo suyo es poco menos que un pecado mortal en esa existencia ideal en la que no hay que atarse a nadie a riesgo de no sufrir un sentimiento malentendido. Por eso, en el mundo de Logan está prohibido el amor.

En un siguiente capítulo, ya de vicepresidenta del Gobierno, defenderá que se considere agresión sexual todo lo que no sea un sí explícito de la mujer, desconcertando a los juristas con esa propuesta para el delito de violación. Quien visualice este capítulo en ese futuro mundo feliz entenderá que la pretensión de Carmen Calvo es que los tipos penales de las agresiones sexuales no dependan de la interpretación de los jueces, justificando que se impulse una reforma legal inspirada en el modelo sueco, donde se considera violación cualquier acto sexual sin consentimiento expreso. Vaya por delante, para que no se me entienda mal, que condeno todo tipo de violencia contra la mujer y todo tipo de agresiones que puedan sufrir por parte del hombre y que no me gustan ni el machismo ni el feminismo mal entendido, pero creo que la cosa se está sacando de madre y lo peor es que pagarán justos por pecadores. Con ese panorama, Logan también se fugará.

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