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Tomates y calabazas

Lourdes Chaparro

lchaparro@eldiadecordoba.com

Bucles

Lo que es necesario son medidas, no más diagnósticos, que la situación la conocemos todos

Si se parte de la base de que la vida es un círculo, se puede llegar a la conclusión de que vivimos en bucle. Invierno, primavera, verano, otoño. Navidad, Semana Santa, vacaciones de verano y la vuelta al cole. Así, van pasando los meses y, después de septiembre llegan los Santos, el puente de la Inmaculada y, de nuevo, Navidad.

Este inmenso e intenso bucle que es la vida se correlaciona con el devenir de los días y de la política municipal -más en esta ciudad- y, por ende, en una provincia en la que cuesta salirse de la monotonía plagada de proyectos que nunca llegan a llevarse a cabo -salvo contadas excepciones y sorpresas- o, mejor, repetir y repetir diagnósticos para llegar a conclusiones que ya se conocen. Como muestra, la situación que atraviesa el Distrito Sur desde hace décadas. A Córdoba, a sus representantes se les tendría que poner la cara un poco colorada -por no decir algo más hiriente- de que los barrios que componen esta parte de la ciudad, como son el Campo de la Verdad, Sector Sur y Guadalquivir, se encuentren entre los más pobres de España y, encima, ocupen los puestos más elevados.

Hace un par de semanas, en las Jornadas Por la Paz que este distrito celebra de manera ininterrumpida desde hace ya 36 años, los vecinos volvieron a reclamar la puesta en marcha de un plan que se aprobó hace dos años. Un proyecto elaborado por ellos mismos, es decir, por quienes viven allí cada día, los que cada mañana se levantan para intentar encontrar un empleo -que son demasiados- y que incluye las medidas que creen necesarias para quitarse la losa del desempleo que arrastran desde hace demasiado tiempo. Sin embargo, en estas casi cuatro décadas poco se ha hecho para revertir esta situación, o digamos lo que se ha hecho no ha llegado a todos. Y hasta allí que fue el alcalde, José María Bellido, para decir que ese plan no es municipal y que el Ayuntamiento ha incorporado partidas en sus presupuestos de este año -que siguen sin aprobarse- para rehabilitación de viviendas e instalación de ascensores. Vale, aceptamos esos miles de euros para mejorar las cosas, pero ¿y de lo demás? ¿Va a rebajar esos índices de paro la apertura de la Normal de Magisterio?, otro de los proyectos que ha estado en bucle en los últimos años y que, ahora, parece que va salir. Lo que es necesario son medidas, no más diagnósticos, que la situación la conocemos todos y más por quienes residen allí.

Y, como esto es bucle, pues sí, mañana vuelve a ser sábado.

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