Venías con una pizza en la mano cuando la Edad del Agua, o quizás fue buscando una calle para mi nombre, o unas farolas para no sé qué calle del sur de La Perla. Yo iba de primo siendo sobrino, y de consorte, que es ir por la vida con fortuna, mucha en mi caso. Tengo amigos que escriben, incluso primos, que son esos amigos que sólo se dividen por sí mismos y por uno; a algunos los tengo más tratados que leídos y a otros, viceversa. Le dijimos muy flamencos ¡vente! al veinte desde los medios, y se ha venido que esto parece la operación Overlord el día D a la hora H medio de la playa aquella.

Hay bajas cerca y lejos, y a tí te tenemos mirándole los ojos a la muerte. Ahora comprendo lo que decía mi padre cuando le empezaron a caer las bombas alrededor. El jefe la estación de Amán me manda un cable -en verdad es un wasap, pero lo del cable mola más y esta columna, como tú, nació para molar- y me pide unas palabras que no puedo negarle, unas palabras que se niegan a salir. Me pongo un vÍdeo sin voz de la Ocasio y me hipnotizan sus manos, su sistema de señales es perfecto: es una bestia parda sobre las tablas.

Que buenas primarias veremos, si llegamos y sigue habiendo, en 2024 entre AOC y Michelle Obama, pienso mientras le doy p'atrás al vÍdeo y le pongo voz: dice Alexandria que hay que ir p'alante siempre. Bueno, ella dice forward y yo me acuerdo del rewind, que es lo que hacíamos con las cintas cuando se acababa el rollo; la palabreja viene de re, volver a, atrás, y wind, viento y eso es lo que hago: me salgo a los bulevares con sensación de náufrago a que me de un poco el aire y aprovecho para recoger unas escrituras societarias cuyos papeles observo como si lo mejor que pudiera hacer con ellos es meterlos en una botella. Como el aire no es suficiente y lo que más me rebobina es Marley y Santana, los cargo en los tapones sonoros y me zambullo en la piscina.

No me tiro al agua por menos de mil metros; entre cuarenta minutos y una hora dan para pensar mucho cuando estás bajo el agua, aunque sea -que maravilla- con música. Me vuelve a la cabeza el discurso de la Cortez -me chiflan las campañas gringas, como a ustedes el fútbol- y pienso que una cosa es predicar y otra dar trigo; y que la mejor propaganda es la acción directa: primum facere, deinde clamare. Me empieza a tirar un hombro y me acuerdo de la boya amarilla y de todo el trigo que has repartido, amigo, en forma de clases, sembrando cantera literaria; de libros propios y editados; de pasta metida a tu pueblo, como si fueras un agujero negro, atractor de fondos europeos; y todos esos atentados culturales, pura dinamita cerebral, con la que nos revientas los esquemas en cada detonación: la oficina de sí, la sinestesia del vino… Salgo del agua y me viene tu haiku 2.497: Las fuerzas justas. / Intacta la ilusión. / Boya amarilla.

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