Noche del 1 de agosto de 1986. Casi 30.000 personas -yo entre ellas- esperan ansiosas en el Mini Estadi de Barcelona a que suenen los primeros acordes de One Vision, el primer single del LP A kind of magic, con el que el grupo británico Queen suele comenzar los conciertos de una gira que ha hecho escala en España. Muchos de los presentes quieren vivir en el Mini Estadi un espectáculo semejante al que la banda compuesta por Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon ofreció en el mítico Live Aid, el 13 de julio de 1985, recital celebrado en el estadio londinense de Wembley, uno de los más grandes que se les recuerda.

Los acordes de One Vision se hacen realidad y Freddie Mercury, vestido con casaca amarilla y pantalón blanco, vuelve a ser ese superlativo más que cantante en el que se convirtió desde que se sumó musicalmente a sus compañeros en 1970 cuando el grupo se hacía llamar Smile. Por delante, dos horas de puro rock con un repertorio en el que no falta Bohemian Rhapsody -en español Rapsodia bohemia-, ese tema del LP de 1975 A night at the opera -Una noche en la ópera-, título que tomaron prestado de una película, todo un clásico, de los hermanos Marx. Un tema con una estructura inusual, más similar a una rapsodia clásica que a la música popular, sin estribillo y que está dividida en seis secciones: una introducción a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria. Un clásico entre los clásicos con un solo de guitarra que ha sido considerado el vigésimo mejor de todos los tiempos en el Reino Unido, un clásico que está firmado por Freddie Mercury, el músico que, paradójicamente fue más allá del clasicismo, desafió estereotipos e hizo añicos tradiciones hasta convertirse en uno de los showmans más queridos del mundo. Y es que ninguna canción de Queen define a la perfección a Freddie Mercury como Bohemian Rhapsody. Tanto es así que el biopic sobre la vida de quien en realidad nació como Farrokh Bulsara, que ayer se estrenó en los cines, se titula igual que ese tema que, desde que se publicara el 31 de octubre de 1975, permaneció en la cima de las listas británicas durante nueve semanas.

La sinopsis de la cinta explica que "Bohemian Rhapsody plasma el meteórico ascenso al olimpo de la música de Queen a través de sus icónicas canciones y su revolucionario sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en la que Mercury, con una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia". Mercury tampoco decepcionó después ese 1 de agosto en Barcelona y, tenga la crítica que tenga, la película Bohemian Rhapsody tampoco decepcionará.

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