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Dos diputados regionales han dimitido por cobrar el desplazamiento y alquilar plazas en sus coches por Blablacar entre Sevilla y Jaén o Almería. Asunto menor y mal síntoma. Quizá sus señorías no se den cuenta, entretenidos en sus peleítas, pero el Parlamento andaluz está en su peor momento en 37 años. Comparen a los actuales con Arenas del Buey, Concha Caballero, Enrique Linde, Javier Arenas, Julio Anguita, Hernández Mancha, Luis Uruñuela, Pepe Caballos… Y sumen el escaso interés de los ciudadanos por la política regional. En las tres últimas elecciones autonómicas la participación media no llegó al 60%. Mientras que el promedio de andaluces que votó en las tres más recientes al Congreso superó el 71%. El aliciente sube casi una quinta parte.

La jefa de Podemos Teresa Rodríguez lleva años con la espada de fuego clamando contra las remuneraciones del Parlamento andaluz para desplazamientos y estancias. Y el diputado de su partido por Jaén que acaba de dimitir se hizo famoso al prometer su cargo: a voz en grito sostuvo que acataba la Constitución y el Estatuto por obligación legal, hasta que pudiera cambiarlos "para defender al 99% y la escuela pública del poder del dinero". José Luis Cano estaba contra el poder del dinero, pero cobraba unos cuartillos en Blablacar, para redondear unas dietas que su jefa consideraba exageradas.

Un diputado de Ciudadanos por Almería hacía lo mismo. Y por lo que se cuenta en voz baja por los patios del antiguo hospital de Las Cinco Llagas hay diputados que vienen juntos a plenos y comisiones, pero cobra cada uno la dieta completa, parlamentarios de otras provincias que viven en Sevilla y se embolsan la estancia, otros que utilizan el parking del Parlamento como si fuese un garaje particular y tienen su coche allí aparcado todo el año... No estaría mal auditar ese cutrerío.

A esto se une la actuación de la brigada Bendodo desde el Gobierno de la Junta, empeñada en sacar trapos sucios, ciertos o falseados, de la pasada gestión socialista más que en administrar el futuro. Los alardes sobre cómo manipulaba páginas de Facebook con fake news el gurú que ayudó a Juanma Moreno a llegar a San Telmo en las elecciones de diciembre pasado, y la evidencia de que intentaba volver a hacer lo mismo en estas generales a favor del PP dejan en entredicho esta estrategia del hombre fuerte del Gobierno andaluz.

Bendodo debería darse cuenta de que ya no está en la peleíta provincial con el diputado Conejo en la Diputación de Málaga. Y evitar frivolidades: ayer colgó él mismo en twitter una entrevista, rotulada como consejero de Presidencia, en la que comparaba la actuación de sus huestes con la llegada de los marines americanos a los palacios de Sadam Hussein. Completa el cuadro una Susana Díaz que padece un insano síndrome de reina destronada... El Parlamento andaluz necesita más rigor, más dignidad y menos teatro. O tocará fondo.

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