Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Balance Rajoy

Como le ocurrió con el referéndum catalán, cabe preguntarse qué ha hecho Rajoy en estos días para evitarlo

Balance de urgencia de los siete años de gobiernos de Rajoy: el presidente que evitó lo peor. Evitó la intervención de España y evitó la independencia de Cataluña. Evitó lo peor, que no es poco, pero casi nada más. Ni fue capaz de armar una mayoría en el Parlamento para que lo invistiesen en su segundo mandato -ese trabajo se lo hizo el Comité Federal del PSOE- ni lo ha sido ahora para abrir una vía de diálogo con el PNV.

Como le ocurrió con el referéndum catalán, aquel que no se iba a celebrar, cabe preguntarse qué ha hecho el presidente en estos seis días para evitar su final. Despejó de actos su agenda, pero hasta Coalición Canaria lo ha abandonado en el último momento. Ciudadanos se ha quedado solo con él, porque el interés máximo de Albert Rivera ha sido que Sánchez no sea presidente del Gobierno. Rivera ha revelado que en todos estos días el presidente del Gobierno ni le ha llamado ni se ha puesto en contacto con él. Esto lo dice todo de su incapacidad para el diálogo político.

El principal logro del presidente saliente fue sacar a España de su particular crisis económica y financiera, evitó la intervención y ha dejado al país con un ritmo de crecimiento del empleo de medio millón de nuevos trabajos al año. Es cierto que otros países con problemas mayores y con gobiernos de izquierdas, como Portugal y Grecia, también han salido de la crisis y, en el caso de nuestros vecinos, generan un superávit presupuestario primario que demuestra que los ejecutivos Frankenstein no son necesariamente mortales. Pero evitar la intervención de Bruselas sí es un tanto personal del presidente, y lo que venían solicitando los hombres de negro era la reducción del montante de las pensiones en un 20%. No, no es poco.

Rajoy también ha evitado la independencia de Cataluña. Lideró la respuesta del Estado a los independentistas, pero poco más, aunque también sea mucho. No quiso abrir ni buscar vías de diálogo con Mas y Convergencia y, cuando ya todo era previsible, envió a Soraya Sáenz de Santamaría a Barcelona a una operación que fracasó por completo. Iba a impedir el referéndum, pero nadie supo buscar las urnas y, como respuesta, el ministro del Interior envió a policías y guardias civiles a llenar de imágenes el argumentario internacional de los separatistas.

Pero el mayor error de Rajoy ha sido una mochila de la que él no se ha podido despegar, la de la corrupción. Él, que tanto ha citado el caso de los ERE, sabe qué fue lo que hizo José Antonio Griñán.

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