Seguimos dándole vueltas con la burra al trigo. visto que de todo lo que está -nos está- pasando, algo tengo escrito en esta columna río, servidumbre de paso entre mi bola y el espacio público, y mientras nos recuerdo lo que quedó avisado voy meditando acerca de cómo hacer que llegue el agua al molino, que de aquí para atrás no hubo manera.

Lo que es bajar, aquí al moro hemos bajado, y alguna cosilla hemos dejado caer en estos últimos cuatro años: "[…] a veinte años vista, me vienen a la imaginación futuros no deseables como la capitalidad de la República Islámica del Sahara Septentrional, la periferia del protectorado británico del Casino de Gibraltar, o la retaguardia del frente de la Guerra entre el Reino Panafricano de Marruecos y el IV Reich Alemán". En mi cabeza -entonces no me cupo en la columna- la capital de tal reino era Toledo y Moscú la del IV Reich. Seguimos, si me permiten, en auto cita matrioska: "[…] Marruecos ha hecho estallar el conflicto previsible -yo les avisé aquí hace tres años-: "Mientras aquí nos entretenemos con lazis y contralazis, Marruecos ha puesto la mili entre los 19 y los 25 años: 600.000 efectivos a sumar a los 190.000 existentes, y en 5 años 3 millones de soldados en la reserva. Al loro". Ergo, ¿qué tenemos enfrente?: "No es Marruecos, ni siquiera el Rey, que es un degenerado cúbico -no hay más que verlo-, es el majzén […] La única manera de que cambie la tendencia es que la superioridad militar española sea tan abrumadora que la satrapía marroquí no contemple la opción militar ni como remota hipótesis defensiva: se llama disuasión. […] Es preferible un sátrapa más o menos títere, más o menos colocao, por muy vicioso que sea, que una revuelta que de paso a escenarios como Libia o Iraq. […] Desincentivar económicamente a las fábricas de coches francesas y alemanas su traslado de producción a Kenitra: esa guerra la tenemos doblemente perdida". Quizás en esto último haya operado un cambio, al menos en cuanto al grupo VW parece que marré el pronóstico, y si se materializa lo de las baterías de Sagunto, también podría ser que Laya y Albares -qué lugares- aparentando ser agentes de la inteligencia francesa infiltrados en el Gobierno de España, hayan estado haciendo contracampaña -¡que caña!- y con esa carita de no haber roto un plato en su vida hayan desenredado la madeja y estirado el hilo en un eje París-Berlín en el que Su Mismidad, en las alturas, se balancea y nos dice que llueve. Insha'Allah.

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