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Mensaje en la botella

¡Pues ya están aquí!

Arranca la precampaña con discursos poco brillantes e intervenciones predecibles

Empieza el baile. Si hasta el viernes estábamos en la previa de la precampaña electoral, desde ayer mismo hemos pasado a la precampaña, que es la antesala de esos 15 días que, según dicen, serán decisivos para ver quién gobernará este país a partir del 28 de abril. Y ayer coincidieron en Córdoba algunos pesos pesados de PSOE y PP para presentar a sus candidatos al Congreso, al Senado e incluso los alcaldables para las municipales en el caso de los populares. Vaya por delante que este tipo de citas se han convertido en actos de autoconsumo, para subirle la moral a los suyos básicamente y escenificar -al menos intentarlo- ante la sociedad que están todos unidos, cuando es notorio que en ambos partidos hay hostilidades serias.

Como los lectores ya sabrán, por aquí se dejaron ver la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (PSOE); el secretario general del PP, Teodoro García Egea; el candidato de los socialistas al Congreso y ministro, Luis Planas; el aspirante popular a la Cámara Baja, Andrés Lorite; el presidente provincial del PP, Adolfo Molina; el secretario general del PSOE de Córdoba, Antonio Ruiz; la alcaldesa y número uno de los socialistas al Ayuntamiento de la capital, Isabel Ambrosio; o el candidato a la Alcaldía por el PP José María Bellido. En fin, que estaban casi todos y todos hablaron. También imaginarán que se dedicaron a lanzarse dardos los unos a los otros, a tratar de desacreditar al adversario, que es lo que procede en estos casos. Seguramente, hasta se fueron satisfechos, tanto por el calor recibido de los suyos como por sus alocuciones.

Admito que lo que escuché y leí de ambos actos me ha servido, y mucho, para reivindicar mi equidistancia y desapego por los derroteros en los que se está viendo envuelta la política en general. Es más, pese a las diferencias ideológicas entre unos y otros, coincidieron en algunas cosas. Primero, en la escasa brillantez de los intevinientes, con discursos predecibles y poco imaginativos, sin apenas propuestas, algo que por desgracia se ha convertido en algo habitual. En segundo término, porque ambos se dedicaron a poner en el mapa a partidos como Vox, cuyos dirigentes seguro que están encantados al ver que son otros los que les están haciendo el trabajo. Allá ellos.

Si miramos más a la izquierda, la situación no es mucho mejor, con la diferencia de que aquí sí han escenificado esa división que PSOE y PP tratan de tapar. Al final, ha pasado lo que más de uno venía presagiando: IU, Podemos y Ganemos irá cada uno por su cuenta en las municipales del mes de mayo. Y es que han triunfado los egos sobre los proyectos, además de que cada uno de los partidos arrastra a su vez profundas discrepancias internas.

En cualquier caso, entramos en una nueva fase en la que la política y los políticos estarán por encima de la gestión. Como en aquella mítica película... ¡ya están aquí!

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