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Crónica Personal

Tres más

Todos los partidos y sindicatos consideraron las cajas de ahorros como agencias de colocación

Rato, Olivas y Acebes. Un ex vicepresidente de Gobierno, un ex presidente de un Gobierno regional y un ex secretario general del PP además de ministro. Acusar a Rajoy de amparar la corrupción es un sinsentido. No ha movido un dedo para impedir que varios de sus más cercanos amigos y compañeros políticos se sienten en el banquillo .

Se dirá que son los jueces y fiscales quienes trabajan a destajo para frenar la corrupción, y es cierto, pero cualquiera que siga la actualidad política y legislativa sabe cuáles son las medidas tomadas por el Gobierno de Rajoy para que jueces y fiscales puedan encontrar las fórmulas legislativas con las que actuar contra personajes públicos. Por ejemplo, las relacionadas con la financiación de partidos o las donaciones, hoy reguladas.

Los tres ex dirigentes del PP están incursos en la causa que investiga la fusión y salida a bolsa de Bankia. Su situación no es, ni de lejos, la misma. Como ocurre con otras causas abiertas relacionadas con las antiguas cajas de ahorros, en las que a unos imputados se les acusa directamente de prácticas corruptas, cuentas opacas, salarios desorbitados e ingeniería financiera, otros aparentemente no cometieron más pecado que encontrarse en el lugar inadecuado, en el consejo de una empresa en el que se producían prácticas presuntamente delictivas. Aseguran que Acebes desconocía esas prácticas, y los fiscales tendrán que demostrar lo contrario si buscan una sentencia condenatoria.

La forma en la que se gestionaron las cajas de ahorros, que todos los partidos, así como los sindicatos, consideraron agencias de colocación con las que premiar a militantes destacados, con espléndidos salarios y escasa dedicación profesional, trae estos lodos, todos ellos sangrantes. Pero es indudable que la responsabilidad de los que tenían cargos de dirección no es la misma que la de los que acudían a las reuniones de los respectivos consejos, aunque ahora, años más tarde, la corrupción pase factura a todos por igual.

Coincide esta nueva diligencia judicial sobre la salida a Bolsa de Bankia con la creación de comisiones y subcomisiones de investigación parlamentaria sobre la financiación del PP y otras prácticas presuntamente delictivas que hoy están en el punto de mira. Pretendía presidir esa comisión un diputado de PdeCat, la antigua Convergencia. La hipocresía de algunos políticos no tiene límites. Cuando el caso del 3% escandaliza tanto como el de Bankia o más, aunque con Bankia los afectados se cuentan por centenares de miles de personas que confiaban en la seriedad y rigor de la entidad bancaria, que un miembro de Convergencia pretenda presidir esa comisión es una absoluta desfachatez.

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