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Crónica Personal

Arrimadas no pisa tan fuerte

Arrimadas es una política solvente, rigurosa y que cae bien. Cometería un error si se dejara seducir por los aduladores

Arrimadas asumió el liderazgo de Ciudadanos cuando Rivera anunció su dimisión y que abandonaba la política. Inés Arrimadas era en ese momento la dirigente con más proyección popular, la imagen más conocida tras el propio Rivera y además era portavoz parlamentaria. Con un grupo muy reducido y desmoralizado por la derrota electoral, anunció que se presentaría candidata a la presidencia en el próximo congreso y promovió una gestora con hombres y mujeres de Rivera para facilitar la transición.

El impulso de Arrimadas se ha ido desvaneciendo. No ha conseguido el regreso de los que apostaban por abrir puentes manteniéndose en el centro, Francisco Igea le hace frente desde Valladolid y, aunque sus posibilidades de éxito son escasas, impide que Arrimadas sea elegida por aclamación, y además no ha valorado la experiencia y el gancho de Luis Garicano, que ha renunciado a estar en la lista de Arrimadas al congreso del partido porque le ofrecía un cargo de segundo o tercer nivel.

Tampoco está teniendo éxito Arrimadas en el proyecto que comparte con Casado,de presentar listas conjuntas en las autonómicas gallegas, catalanas y vascas como paso previo a una posible coalición electoral en las Generales. Feijóo se negó porque arriesgaba perder la mayoría en Galicia. Casado no tuvo más remedio que aceptar la negativa de Feijóo, el hombre del PP con mayor poder; no ayudó nada que Arrimadas propusiera la inclusión de miembros de Cs como independientes en las listas del PP y que, celebradas las elecciones, tendrían libertad de voto o irse al grupo mixto. Un disparate. Previamente, el PP había sufrido una convulsión interna en el País Vasco al tratar de imponer el pacto y en Cataluña está la cosa en "veremos" porque aún no se han convocado elecciones. Pero se equivoca Arrimadas si cree que el pacto allí con el PP se hará teniendo en cuenta que ganó las anteriores elecciones.

Arrimadas es una política solvente, rigurosa, con discurso y que cae bien. Cometería un error si se dejara seducir por los aduladores. Su partido ha sufrido un rotundo fracaso electoral y sólo remontará si se acierta con la estrategia, se rodea de un equipo sólido para dirigir la nueva etapa, y se asume, con humildad, que no se pueden poner condiciones a quienes ofrecen acuerdos electorales. Porque el referente con el que hay que negociar son los resultados de noviembre, y no los de hace tres años en Cataluña. Región que, además, Ciudadanos ha dejado muy abandonada para llevar a sus máximos dirigentes a la política nacional.

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